El blues de la incoherencia

Y que nos cambian el horario... Vaya que ya se estaban tardando. En particular, me gusta este horario: amanece más temprano, anochece más temprano. Así como mi modo de ver las situaciones. Entre más rápido se solucionen las broncas, más rápido me voy a dormir.

Y que nos llaman a misa.

Últimamente me he vuelto menos comprensivo: antes me chillaban y me tocaba un poco el corazón. Ahora no. Lo hijoputa ha vuelto. The empire strikes back. O mi lado culero. "No me gusta que digas groserías", solían decirme. Ahora, obviamente, ya no. Lo extraño. Ahora me limitan un poco más en ese aspecto. Ya no lo prohiben. Groove is in the heart...

Si criticar y madrear a la gente fuera un deporte olímpico, seguramente sería abanderado de mi país. No sé si ganaría medalla de oro. A lo mejor mención honorífica. Seguramente por eso no caigo bien en ciertos sectores que me rodean. Es algo que no me deja dormir en las noches y que me deja el culo rosado.

Ok, no.

Mientras, el mundo gira, personajes van y vienen. Solamente quedan en un baúl para el recuerdo, son como una canción que grita y calla, que maldice y reza, que resulta ruidosa y a la vez calmada. Es triste, melancólica, pero a la vez me da risa. Risa por dejar atrás lo que ya debía olvidar y sin embargo no puedo reparar en estar chingando mi mente con esos rastros de caca que no he limpiado...



A veces la vida puede parecer culera. Atrapa, acorrala. Y tal vez pareciera mentarte la madre cuando a las personas que menos les debería ir bien, les va bien. Juar. Y parece que por eso les va bien: porque yo deseo que nos les vaya bien.

Descanso.

La cuestión es, que entre desvelos y amaneceres, esto de mis pinches desórdenes mentales está causándome conflictos. No a terceros, sino internos. Y es que soy feliz, si, un chingo. Mi pinche incoherencia empieza a causar estragos. A eso, mi impulsivo modo de actuar no me deja vivir bien. Quisiera componer una canción de mi vida, un pinche blues que hable de felicidad, pero también de amores. Pasados y presentes. Futuros a la vez. Y no quiero estar solo. Porque sólo solo aprendes el valor de ser chingón. Pero solo sólo empiezas a imaginarte en desmadres ajenos, conciencias vanas, amistades peligrosas.

Y sólo solo aprendo a saber en realidad quién soy.

Lo malo de todo, es que ya lo sé: un auténtico hijoputa...

Cheers...

Infinito

Ando muy filosófico últimamente...

Mamón, pues.

A veces es impresionante ver el cielo en la obscuridad. Desde pequeño siempre me ha fascinado el hecho de poder viajar a la luna alguna vez. De ser un astronauta o un superman para que no me chingue la presión que hay en el espacio. Estallar y que cada una de mis células se compriman hasta desaparecer. O vaguen por el infinito.

Mejor el frío que el calor. Mejor calientito que acalorado. Lo malo es la gripa, y es que muchas veces quisiera que no existieran los virus, ni las bacterias, ni los moscos. Odio los moscos. Con frío o calor, siempre están chingando. Que vayan a chuparle el pito a su padre mosco.

Ok, no.

Nada como disfrutar de unos churros con chile viendo sitcoms-de-mierda en mi sillón, tumbado, viendo estúpidos informerciales que me invitan a parar de sufrir. La televisión es una santa, inmaculada, con esas 32 pulgadas de alta definición casi puedo tocar el cielo, casi puedo respirar el aire puro de las altas planicies de Nueva Zelanda, casi puedo tocarle las tetas a Sarah Palin. Pero nada de eso. En vez de estar disfrutando de mi gloriosa holgazanería, me he puesto a correr, y le he tomado un enorme gusto. Cada vez rompo mis marcas, y lo que comenzó como un reto pedorro en una carrera de Cinépolis, se ha convertido en un vicio, en algo que me ha permitido demostrar que soy capaz de superar mis debilidades.

Ahora, pueden insertar el tema de Eye of the Tiger. No lo pondré porque la canción que atañe a este post, es la siguiente:



Cuando voy corriendo, veo como me observan las estrellas de la noche. Veo cómo me supero y veo cómo las supero. Porque si, ellas están ahí, estáticas, pero yo sigo en movimiento, aunque sea sólo una pequeña célula en este universo. No sé a que juegue el universo con nosotros, tal vez algún día llegue un agujero negro y nos devore y este post valdrá madres. De por sí...

Vale madre...

Cheers...

La pieza fría

La venganza es un plato que se sirve frío.
-Viejo proverbio Klingon

Me sorprende tener encima un montón de situaciones difíciles de resolver. Problemas pues. Antes, supongo, la vida no era tan complicada. Era lo que los viejos decían: "antes, lo que ahorita me cuesta 20 pesos, me costaba 20 centavos". Si, antes no había el desmadre que hay ahora, anciano. No había Zetas, ni mantras, ni Star Wars, ni CR7... Ni Justin Bieber...

Odio a ese morro...

Anyway...

Nada como ver estúpidas caricaturas on-line españolas-catalanas de futbol y gente que disfruta verlas. No podría confiar en gente que se la pasa divagando con querer ser español y es más frijol que...

No es que los españoles no sean cool, lo son, en alguna medida. Las españolas, ni hablar. Las argentinas también. Las francesas. Las italianas. Hey, que me he salido del tema y no he llegado a donde ocupo. Pues bien. La idea es esta, la lluvia de problemas que tengo ultimamente es gracias a mi pinche necedad de no ceder -jojo -en gran parte porque ya no confío en las mujeres. Si confío en mujer. Vaya, es una gran incoherencia (por eso les gusta venir, no se hagan) pero es cierto, no podría confiar en alguna otra mujer. He tomado una actitud bastante defensiva en contra de ellas. Bastante cautelosa. No es que me esté haciendo mandil, digo, eso es como el plus. La cosa es, que a medida que les abres las puertas de tu amistad (o pseudo-amistad) te empiezan a jalar de lo que puedan tomarse.

No todas son así. Sólo algunas. Las sabes distinguir. Y no sólo las mujeres, las personas en general. Aprendes a tomar distancias, a saber cuando caes bien y cuando caes mal. Mi capacidad para hacer amistad es -relativamente -limitada. Soy como esos vídeos de hacer zumba que hacen las personas traumadas con su peso: todos quieren verlo, más no hacerlo. En mi caso, todos quieren algo de mí, pero no quieren saber nada de mí. Y mi problema más fuerte es que yo no hago caso de esa gente.

Dah!




Lo mitómano, lo cabrón, lo hijoputa, bueh... No se quita, sin embargo, tengo una promesa que cumplir. Es una cuestión de amor propio. De aquí hasta el final de mis días, porque no hay una cuarta vez. Sin embargo, como buen mitómano, sé distinguir cuando alguien está chingando. Si nos vamos a chingar, vamos a ver de qué cuero salen más correas. Conste que no quería, pero cuando empiezan a afectar tu cotidianeidad, debes poner un alto. Ja, qué rudo. No me refiero a la cotidianeidad de chingar gente. No, es simplemente decir "basta". No te ilusiones.

No tengo intenciones de adelantar tu -inevitable -partida...

Cheers...

De lo peor de mi vida, eres lo mejor

Tengo varios malos pensamientos ultimamente. Será que estoy empezando a dejarme llevar. Como en los viejos tiempos. Será que ya no me mangonean tan fácil, será que el chantaje es un arma que ya no me va, que ya no me queda.

Estoy empezando a hacerme fan del running. Si, eso que la mercadotecnia te ha hecho creer que si lo haces, eres parte de la crema y nata, del jet set, de lo fresa. Y claro, del fitness y de la good condition. Impossible is nothing. Just do it. Forever alone. La eterna competencia del bien contra el mal, del ying y el yang, del burguer king contra los suplementos alimenticios. Yo balanceo eso. No iba a perderme de mi querida pizza (oh, mamma mía!!!) sólo porque una nutrióloga me dijo que estaba obeso. Ni madre. Mi ego es bastante alto como para sucumbir ante tal declaración. Corro, entreno, hago el amor, trabajo. Eso debe bastar para quemar las suficientes calorías que compenso con mi dieta diaria.

De a poco, se acerca la navidad, esa que nos permite ser harto felices. Pero primero, la añoranza del día de muertos. Si, ese donde pones tu altar y haces tus calaveras, y eres feliz mentando la madre a pocos y a muchos. Donde la burla es válida. Donde lo burdo es válido. Es aquí donde entra la emoción, claro, de lo poco que uno puede ser creativo. No valen las mentadas de madre. Es como un menage-a-trois entre tu mente y tus genitales. Una chaqueta mental pues.

Siempre trato de equilibrar, trato de mantener todo en perspectiva, pero resulta imposible a veces, sobre todo imaginando las mentadas de madre que te hacen tus ex. Una por no cogértelas, otra porque quedaron ardidas. Y no hallan cómo estar chingando la madre...

Soy un pinche malentendido...



A veces, resulta que uno no puede controlar el destino de las demás personas, vaya, ni que fuera necesario. Sólo que a veces muchas personas quieren seguir dependiendo de ti, y ese es el problema. Yo quiero depender de mí mismo, soy un pinche egoísta de mierda porque así me formaron mis padres, soy un pendejo mitómano-come-caca que se la pasa ideando cómo sobrevivir en ésta vida. Y si muchas personas no lo entienden así, ni modo. Ahora bien, soy humano, y cometo errores y puedo tener pensamientos muy cabrones, sobre todo cuando me hacen enojar. Soy impulsivo e incoherente, eso ya lo sabían, pero... Realmente no te deseo la muerte, tú solit@ lo estas logrando. Para eso, no necesitas mi ayuda. Sin embargo, te empeñas cada día en que tu odio y tu malograda "felicidad" acaben contigo. Sólo espero que no me jales las patas cuando te encuentres del otro lado.

Cheers...