Comfort y música para correr

Hoy no voy a escribir sobre pendejadas (que es lo de rigor en éste su humilde espacio).

No, hoy voy a proponerles mis 40 minutos y cacho de música para que se pongan a correr pinches güevon@s mis querid@s amig@s. Según yo, este track list debe amparar 10 km, aunque si no los han completado, no se preocupen, quiere decir que:

1). No están en forma y/o están pasados de peso.
2). Esos cigarritos ya les están pasando factura.
3). Prefieres jalarle el cuello al ganso y jugar a la playstation en vez de salir a ver buenas figuras estéticas, ergo, tener una vida.
4). Le echas la culpa al trabajo o al cansancio que tu actividad diaria te provoca
5). Te valgo madre y no quieres correr.

Anyway, aquí les dejo mi selección:


'Rill Rill' - Sleigh Bells


'La Lola' - Café Quijano


'No One Knows' - Queens of the Stone Age


'Stronger' - Kanye West


'Rockafeller Skank' - Fat Boy Slim


'In Bloom' - Nirvana


'Go Let It Out' - Oasis


'Nookie' - Limp Bizkit


'Dentro' - Ruido Rosa


'Bittersweet Symphony' - The Verve


Ustedes deciden en qué orden las ponen, pero es un buen inicio para ponernos sanos. Y nada de que hace frío, cómo cuando hace si les gusta la empiernada...

Ash, a mí también, qué me hago güey...

Cheers...

Patética

De haber sabido que me ibas a hacer caso, no te pedía esa goma...

A veces uno piensa que la gente va a cambiar, que algún evento inesperado tipo fin del mundo o 11/11/2011 o el equinoccio de verano o pendejadas de las sectas harán que a alguien se le quite lo pendej@.

Grave error.

He dicho miles de veces que para que alguien cambie, debe volver a nacer, tener otros padres, otro entorno. Todo esto para bien o para mal o peor. Sin embargo, eso es imposible -obvio -porque nadie tiene el control de ésta maquinaria. La vida es como una caja de chocolates, decía la mamá de Forrest Gump. Y puede parecer pendejo, pero no. Nunca sabes con qué carajo te vas a topar, ni si esa chava que te llena de pendejadas la mente te dará un si y crees que es el amor de tu vida, es decir, para siempre, y acaba siendo el peor dolor de huevos que jamás te haya dado.

Duh! Si, hablo de mi ex.

Antes no lo hubiera dicho, ahora si. Mi ex es una pendeja. Si, y yo soy más por haberme casado con ella para después divorciarme. Era algo casi cantado. ¿Te ha pasado que tu ya no quieres saber de ella, pero ella de tí si? Claro, insiste en (según ella) chingarte la madre a cada rato presumiendo su felicidad inmensa por medio de mensajes 'equivocados', cuando realmente la está meando un perro por no decir que la caga una vaca. No, este juego no es así.

 

Ahora bien, también es patético querer encontrar a gente que sabe de ti para preguntarle acerca de ti. Ok, es un ataque indirecto, pero el impacto de cualquier forma llega. ¿Por qué esa cobardía de no preguntar directamente? ¿Acaso es tan difícil decir 'Hey, quiero coger contigo aunque ya no estés conmigo'? 
Ah, el riesgo...

El béisbol es un juego de estrategia. Creo que no hay deporte con más posibilidades que el béisbol. Batazo de hit, dirían los que saben. Y si, ahorita doy puros batazos a lo patético. A veces es tan insoportable saber que no te sacan de las vidas ajenas hasta ver que estás acabado. La vida, sin embargo, me ha derrotado en varias batallas. Sé que ganará la guerra, pero le va a costar trabajo.

Al igual que a estas hijas de la chingada.

Sobre el cuerpo de Héctor Belascoarán Shayne, siguió lloviendo...
Cheers...

¿Trabajas o vales madre?

Desde hace un tiempo, he oído hablar sobre los Best Place to Work en México. Son empresas socialmente responsables, con un alto valor moral y competencia leal. Se distinguen por su sentido humanista hacia sus trabajadores.

Eso: el humanismo.

En los tiempos de la inquisición, de la edad media e incluso en la primera mitad del siglo XX, el esclavismo fue una gran comodidad para los señores feudales, los caciques y los grandes hacendados que buscaban la mano de obra barata. Vaya, entre comillas, porque la paga era la comida y un pedazo de rincón para que durmieran.

Así es, como en Estados Unidos, sólo que ahora lo disfrazan con dólares, pero la esencia es la misma: abusar.

Actualmente, parece que muchas empresas olvidan el sentido humanista y se dejan llevar por la avaricia y el poder. No se trata de hacer sindicatos ni uniones, ya que en estas mismas hay una gran corrupción, no. La idea está en las personas.

Pero ¿qué pasa con los medios? Bueno, los medios disfrazan los valores y la moral con el famoso ¿tienes el valor o te vale? a la par que pasan a Laura Bozzo o Rocío Sánchez exhibiendo la pobreza cultural de la que gozamos, pasando en las novelas situaciones de infidelidad o violencia intrafamiliar. Situaciones a las que estamos acostumbrados los mexicanos, y que por ende nos pasan desapercibidas. Si no hay sangre o tetas en la tele, las compañías que anuncian no venden. No hay rating. No hay dinero. Así es como funcionan los medios actualmente. Y disfrazamos todo con el Teletón o con goles con causa.

O con La Academia *prfff!!*

Hace días, leí que un camión de pasajeros se estrelló. Pensé "¿cómo jijos de la chingada no quieren que se estrelle si los choferes no descansan?" Para que lo sepan, las compañías de transporte de pasajeros tienen reglas tan estúpidas como inhumanas. Todo por cuidar la maquinaria. Un operador de transporte de pasajeros duerme, en promedio, tres horas diarias. Tres. Si no me creen, vayan con un operador en la central de autobuses y chequen sus ojos. Notarán una extraña sensación de vacío. Algo así como un zombi. Hacen todo de manera mecánica porque ya se saben las carreteras. Manejan a veces a altas velocidades no por llegar a la hora (que es una regla en las compañías) si no porque quieren dormir al menos 15 minutos antes de checar mil y un cosas en el camión (ellos lavan los camiones y revisan los motores). Y los que pagamos los platos rotos somos los que pagamos por éste servicio que, aunque es privado, es utilizado por millones de personas a diario. Ah, por cierto, si un operador se duerme (como fué el caso de la nota que leí) y provoca el accidente, la compañía de seguros y la propia se deslindan de todo y culpan al chofer (si sobrevive) haciéndolo el chivo expiatorio de todo. Y la Secretaría del Trabajo: bien, gracias.

¡Ah, la corrupción! ¡Bendita corrupción que nos amparas de noche y de día!

Yo la verdad, nada tengo que ver con ellos (los choferes), pero si me da una rabia y una impotencia enormes por nuestras bellas autoridades. Que lejos de apoyar a los trabajadores con la famosa Ley Federal del Trabajo (que muchas empresas utilizan regularmente como felpudos a la entrada de sus complejos) aplican la justicia para beneficiar a la gente que sólo busca chingar. Tampoco puedo satanizar a todas las empresas, ya que hay algunas que se distinguen por ese sentido humanista de las que tantas carecen.



Otro ejemplo es el de Héctor Suárez, cuya misiva enviada al mismísimo Emilio Azcárraga me provocó un asco. Por si no la han leído, pueden hacerlo aquí. El señor será como sea, pero de que es profesional, lo es. Tiene más en el negocio que el hijo de El Tigre y no se duda de su trayectoria. Lo más increíble es ver cómo en la estructura de las compañías, los mandos medios sólo transmiten sus versiones haciendo callar a lo más bajo de la pirámide para mantener su status. Es inverosímil que la libertad de expresión se corte desde lo más mínimo para no afectar la mediocridad humana de los que no trabajan.

Y si, otra vez, sólo buscan chingar.

Yo no voy a empezar a decir vamos a cambiar nuestra mentalidad, porque para eso, tendríamos que volver a nacer (casi, casi). Los valores que tenemos son los que tenemos y punto. No hay más. Sin embargo, el día que mis hijos me manden a un pinche internado porque resultaron ser unos hijos de la chingada, ese día pagaré todo lo que debo. Porque deben recordar que todo por servir, se acaba. El karma -como lo he dicho -es cabrón y no perdona. La cosa es ¿podrán soportar el castigo sin chillar?

Ya quiero ver a esos cabrones. Ojalá se lleven su pinche dinero a la tumba, y sobre todo, ojalá les sirva. Parece que sólo vienen al mundo a demostrar cuánto pueden chingar, como si eso fuera un trofeo.

Ah, qué encabronado estoy...

Cheers...

Ánimas incoherentes

Tengo un huesped en mi casa.

Un huesped de esos tipo poltergeist, pero sin nada de qué preocuparse. A veces, la espiritualidad está ligada con la valentía. O la pendejez. Regularmente, tiendo a preocuparme cuando esos hijos (o hijas) de la chingada empiezan a robarme la energía. Y si, últimamente me costaba mucho despertar. Y más levantarme. Hasta que de plano le puse un alto al... Como se llame éste.

El viento frío me provoca nostalgia.

Y también algo de enfermedad. Los virus son -igualmente -invisibles. Están ahí, pero no los puedes ver. Así pasa también con el amor. Ah, bendito amor. Está ahí, pero no lo puedes ver. Y no, no se hace. Siempre es coger. Ni más ni menos. Sólo puedes medirlo por la pasión que desbordas cada vez que coges.

Mi excesiva actitud pragmática me hace caer -casi siempre - en la terquedad. Si, de esas veces que tildas a todo mundo de pendejo y no lo bajas de su pedestal. Me desespero mucho. Últimamente, tiendo a sacar mi estúpida manía de guardarme todo y me desquito en el momento. Claro, cuando el cagado soy yo, tengo que aguantar vara. Por eso corro, pero creo que ya se los enjareté demasiado para decir que ya corro 10 km en 55 minutos.

Según yo.



Siempre me salen con lo mismo: es mejor cuidarse de los vivos que de los muertos. Claro. Es obvio. Pero siempre que los recuerdos aparecen para hacerte sentir mal, debes cuidar de que no te vuelvan a herir. Porque lejos de enfermarte de alguna pinche gripa (muy de moda, by the way), puedes enfermar del alma. Y aunque te encierres en el mutismo, y te hagas pendej@, siempre la verdad quedará para ti.

Últimamente, he tratado de olvidar en el momento las cuestiones desagradables. En este país donde todos los días te topas con algo así, es excelente aplicar el Alzheimer de la conveniencia.

Run Forrest, Run!

Me funciona bien. Lo malo, lo dejo. Lo bueno, se queda. Aunque al final se me llegue a olvidar. Soy como una pila de ideas. El primero en entrar, el último en salir. Lo malo, son esos sarros en el alma que ni tallando con Príncipe Azul salen.

O Princesa Rosa.

Ash...

Cheers...