Memento

Rara vez me acuerdo de alguna cuestión importante respecto a mi vida. Vaya que, todos los días sé que tengo que despertar, bañarme, trabajar, comer, leer, trabajar, correr, cenar, bañarme, dormir... Y así, seis días a la semana.

Ah si, a veces escribo también.

Sin embargo, todos los días son una página en blanco en el libro de la historia de cada quien. Si, nunca sabes qué es lo que viene en la siguiente página, algo así como la frase de la mamá de Forrest, es por eso que nos encanta el riesgo, ese que te depara el destino, ergo, el karma. Es como un daño cerebral permanente, es querer que llueva sin truenos, el escuchar el sonido de las olas golpeando tus oídos. Siento esas sensaciones al correr, me siento libre -aunque sea por un momento -de las ataduras. Cualquier atadura. Cualquier ruido. Cualquier sensación.

Y luego llega el dolor.

El dolor es relativo. A veces se siente, a veces se piensa. Dolor pensante que pasa y pasa de un lado al otro de la cama, que no deja dormir y no permite soñar. Sin embargo, no hay que subestimar el subconsciente -que muchas veces resulta inconsciente -, ese que nos permite hacer tantas estupideces para que, al final, podamos aprender.

Muchas veces nos creemos fuertes, serenos, sabios. Qué sé yo de la gente que sí lee. Que si escribe. Que si contesta. Que si me critica. No sé, tanto que, he cometido muchos errores en mi vida. Sin embargo, he aprendido que por cada error, te llega una oportunidad, una revancha, un desquite. Pero el error más común es creer que esa revancha es con el mundo. No Estrella, así no se hacen las cosas. Y he ahí el verdadero significado de aprender.



Al final, todo se regresa. Si, lo bueno o lo malo. Es por eso que a veces a los malos les va bien y a los buenos, pues mal. Y no es que al morir nos vayamos o no al Paraíso. Dejen eso para su último respiro. Ahora bien, si tienes que pedir perdón, pídelo, si no, manda a la chingada. Si tienes que pagar, paga. Si tienes que coger, aguanta.

Ok no.

La cuestión es tomar un control, no viciarte, no ser estúpido a la hora de tomar una decisión. Nunca olvides quién eres y quién fuiste. Ahí radica tu fortaleza, nunca dejarte pisar, nunca pisar a otros. Ese es el verdadero secreto de superarte a tí mismo.

Cheers...

Pasos cansados

La cuestión con envejecer es simple: uno va muriendo cada instante. Al menos, Sylvia Plath era más optimista para describir el paso del tiempo: éste nos va asesinando. Y aunque pudiera parecer que nuestra última morada sea un hoyo de 3 metros de profundidad (o en algunos casos un cajón o una pequeña caja con polvo) la cuestión es dejar herencia en éste mundo. Esto va mucho más allá de nacer, crecer, coger, reproducirse, coger, morir. No, la cuestión es dejar una huella más tangible de nuestro paso por el mundo, aunque éste último se vaya a la mierda según los mayas.

O los escandinavos o los americanistas o los argentinos o...

Los sentimientos hacia la gente suelen ser variados. Por un lado, hay gente que te da asco, por otro lado hay gente que puedes llegar a amar. Groove is in the air. Vaya, ésto último es subjetivo. Hay gente que con sólo leer se enamora de personajes basados en la mente de algún escritor, y hay otros más banales que con sólo ver a Justin Bieber se enamora de un pinche morro relamido vale pepa. Ok, no lo odio ¿se nota? La cuestión aquí es ¿qué tanto te falla la gente que quieres y qué tanto estás dispuesto a pasar por alto semejantes actos? Puede ser mucho, o poco. Sin embargo, hay que recordar que como humano, siempre se está expuesto a cometer estupideces. Como en un partido de futbol, la puedes fallar en el momento decisivo. O cuando tu pareja te pregunta si está gorda, la puedes ultra-mega-calabacear si siquiera abres el hocico. You should never underestimate the predictability of stupidity.

O la boca, depende quien lo ladre diga.

Todo como la humedad. El agua controla todo. Nuestro cuerpo es agua. El cielo transporta agua. Dependemos del agua. Cuando el fondo del mar se mueve, arrasa con todo. Nosotros somos así: algo nos mueve y todo tiembla ante nosotros. A toda acción, corresponde una reacción. Puede ser pasiva o puede ser violenta, pero una cosa es segura: algo o alguien padecerá (positiva o negativamente) de nosotros.




Y de repente todo adquiere sentido. De repente eres padre y no te das cuenta hasta que la cagas dos o tres veces hasta que te cae el veinte. Y sólo entonces comprendes que has envejecido y que tus acciones ya no te afectan sólo a ti, sino a todo aquel que te quiere. De repente, el agua salada se mezcla con la dulce, y ya no hay vuelta atrás: la marea tiende a ser mágicamente en contra de lo que -hasta ahora -tu creías que era la correcto. Pero no más. Estabas acostumbrad@ a ser salvad@ en un mundo cruel y hostil. Si, la cuestión es ¿cuánto se puede aguantar? A veces, cuando ya no tienes esa fuerza para seguir, un simple 'papá' te puede recordar que el sentido de la vida no es simplemente envejecer y adquirir experiencia, dinero o poder, en informerciales de vitaminas o anuncios de cerveza con mujeres semidesnudas. No. Es saber que fuiste capaz de generar una admiración -la más importante -de tu propia estirpe. Y aunque uno pueda parecer cansado por tantos pasos y tantos tropiezos, siempre renacerás como el Ave Fénix y encontrar la forma de resolver el acertijo.

Hay veces que pienso si otra hubiera sido mi suerte. Y aunque prefiero no adivinarlo, la pregunta seguirá ahí. Sin embargo, tuve la fortuna de sufrir en una etapa crítica de mi vida. Y cada que volteo, digo '¡qué afortunado! ¡La vida me pateó y sobreviví' Y tal vez el karma, bendito karma,  pensará 'ya será en otra suerte, cabrón'.

O en otra vida.

Cheers...