La razón de lo incoherente

He esquivado muchas veces en la vida la responsabilidad. Desde el hecho de lo inevitable hasta lo más evidente que se me ha presentado en cuestión de razones. Lo he tratado de entender y aún así, salgo perdiendo. No sé cuánto he perdido tratando de buscar y buscar lo inexistente a ciertas acciones que se han salido de mi control. Siendo una persona que busca tener todo a su alrededor, ergo, una persona controladora, tal vez ahí la razón de mi frustración.

Ahora no vivo mal, no, tal vez sea la época más estable de mi vida, en materia sentimental. Sin embargo, hay una conexión que no he podido terminar, que no quiere terminar. De esas tercas sensaciones que no he podido evadir, mucho menos cortar. De esas que tienen una sensación no positiva y que acaban por destruir el ego. De esas que no es tan fácil decir 'ahí murió, ahí quedó'. De esas que rompen todos los esquemas. Y es que muchas veces en la vida, es difícil voltear y decir 'eso no valió la pena', porque sí lo valió. Y te niegas a morir, como el soldado en medio de la guerra queriendo salvar la vida. De esas batallas que sientes que pierdes, pero no por eso, la guerra termina.

La verdad: la extraño. Y es todo lo que tengo que decir, porque dar explicaciones rebuscadas a lo evidente es buscarle (sic.) tres pies a un gato. Ese gato que te azota todas las noches sin cesar y te dice 'ven, adelante'. Y tú te niegas, porque sabes que si vuelves a esa vorágine de emociones, simplemente destrozarás lo ya construido. Y no debes arriesgarte a saber si esa reconstrucción de vivencias puede acabar en algo bueno, o simplemente en algo que terminará por destruirte. Aunque sabes que si vuelves al reencuentro, lo disfrutarás como si fuera la última vez que respiras en La Tierra antes de que ésta estalle por un pinche meteorito que acabe con toda la vida. No saben cómo deseo a veces ese momento. Pero ella no.

Ah, qué la chingada conmigo, que no sé sacarme las espinas. Pinche y terco masoquismo.

Cheers...