El dolor en tiempos de torbellinos

A los 23 años, realmente no eres consciente del mundo que te rodea. No eres siquiera consciente de las cosas más cercanas a tí, por ejemplo, el hecho de tender tu cama, de no pensar en cosas que deberías pensar, en pelearte con tus padres, vaya, ni siquiera el hecho de bañarte refresca tus ideas. No.

Yo siempre pensé que a los 23 años, las cosas podían ser más fáciles: ser uno mismo, sentirse aceptado por los demás, que podía mejorar tantas personalidades como la propia, que en la acción de escudarse en un balón y en un condón para forjar ciertas y relativas amistades se podía ser 'social'.

Odio a l@s socialités. Se creen mucho porque todo mundo l@s desea, porque todo mundo quisiera ser como ell@s. Yo no. Yo prefiero ser descortés y grosero. No mamón, que es muy diferente. También tengo valores, no soy de esos que dicen 'de esa agua no beberé'. A los 23, parece que todo el mundo te vale madre: matanzas, robos, motines. A los 23, parece que esa misma actitud la aplicas para deprimirte, para decir que eres un 'forever alone' o alguna pendejada de esas. Para decir que hay que cerrar los círculos cuando perfectamente sabes que nunca se van a cerrar. Y aunque te cases y digas que eres feliz, en el fondo, muy en el fondo sabes que siempre irás con cautela para no dañar y/o dañarte en el proceso.

Y no necesariamente tienes que tener 23. Así puedes pensar aunque tengas 32. Sólo lo inviertes, capice??




Aunque la realidad de las cosas fueran tan sencillas, escribir no lo es tanto. Soy el reflejo de mi mente, el reflejo de un torbellino de cosas. Como Kafka Tamura. Entrando en un torbellino de ideas que fácilmente pueden cortarme. Duele. Veo mi sangre manchar todo. Y al salir del torbellino, regresa la calma. Estoy intacto, entero. Como si nada hubiera pasado. Es la experiencia, dicen, que lo peor de lo más desastroso que te pasó, dejó a su paso. Uno quisiera que los que te siguen no sufran lo mismo, sin embargo, ese torbellino sigue, como la misma terquedad, su camino. Y si piensas que cerrando círculos y haciendo que nada pasó, soluciona todo, estás mal. Sólo solo puedes aprender a meditar tus errores. Solo sólo puedes corregir tu pensamiento y tu postura sobre las cosas que más te joden. Porque precisamente para aprender tienes que sufrir. El dolor es momentáneo, la gloria es permanente, dice Lance Armstrong, y es cierto. Es como correr un maratón: tienes a todo mundo alrededor, pero no vas a ganarles, vas a demostrar que eres tu el o la que tiene que vencerse a sí mismo para renacer, como el ave fénix, de sus cenizas. Y si, después a volver en el mismo camino, pero al menos sabes dónde están los baches para no volverlos a pisar.

Y si los vuelves a pisar, salir de ellos ileso.

¿O no?

Cheers...

2 comentarios:

la MaLquEridA dijo...

Abomino a las socialités no son más que palurdas con dinero.

Anarquista Superestrella dijo...

Si, pero lo güenas si les sale en las fotos jajajaja!!

Ok, no ¬¬'

Cheers...