Identidad

A veces pienso que no soy mexicano. No porque no quiera, sino por mis malos hábitos patrióticos. Soy un pinche hipster tarareando el himno nacional mientras escucho a Metallica, Green Day u Oasis, mientras admiro la belleza de la bandera, sus colores, su escudo, la tersura de su material...

Creo que tengo un orgasmo.

Ah, pero eso si, que no toquen a la Virgencita de Guadalupe porque esa si la respeto. Es mi ícono. Es mi ilusión. Es mi fé.

Ah, la fé. Esa cosa de la que carecemos a diario, de esa que nos hace falta para levantarnos cada mañana y decir: 'hoy será un buen día', esa que debería colgar del mástil y a la que deberíamos cantarle el himno. Pero prefiero mandar un mensaje para recibir fotos de una diva muerta, llamar a La Academia para salvar a un pobre pendejo que sólo canta en el baño, pero que el poder mercadológico ha impuesto para sobrevalorar un valor (sic.) del que muchos carecen, de la intolerancia, del analfabetismo, de la poca cultura que nos caracteriza, del no poder comprar un libro porque prefiero gastarlo en pendejadas, del 'la letra con sangre entra' y demás pendejadas, corrupción, lamidas de botas...

Ahora bien, la cuestión es que no todo está perdido. Hay veces que podemos largarnos de mojados y encontrar el sueño americano, el sueño anhelado, la verdadera identidad, ir a los desfiles de los latinos con miles de indocumentados más que buscan lo mismo, esa es la doctrina del Tío Sam: Dólares, Cristina Saralegui, Don Francisco, Taco Bell, Elián, La Pequeña Habana, Paisanos, Salma Hayek, Poder Latino, Toyota, Coffe and Dona...

Ok, no...




A veces dudo, en todos los aspectos, de mi identidad. Quiero a un país. A éste país. Me encanta, aquí nací y he crecido. Me duele mucho lo que le pasa, y aunque a veces quiero largarme a otro lado, el sufrimiento y el masoquismo hacen que lo quiera más. Ésta bendita y maldita terquedad que hace decir: 'soy mexicano'.

¿O no?

Cheers...

Tirarle a las escopetas tiene su chiste

Ciertas veces en la vida -no puedo hablar de otra cosa porque no estoy muerto -pensamos que todo se nos viene encima. No hablo de paradojas como la de "querías chorizo y te llevaste el marrano entero", no, nada de eso. Me refiero a los problemas. Benditos problemas. Decía Belascoarán que muchas veces, al salir al frío cálido de la ciudad, te dabas cuenta que mucha gente estaba jodida. El vendedor de chicles bajo la lluvia, el indigente borracho con los cartones afuera de la catedral, las marías golpeadas por inspectores de la SSP, las madrinas de la judicial pululando por los puteros...

Piensas en ciertos momentos que estas jodido, porque te dejo tu pareja, porque se murió alguien cercano a ti, porque ya no puedes caminar, porque estás viejo, porque te corrieron del trabajo, porque estás jodido. Lo lejano es tan cercano que muchas veces no puedes evitar pensar que sólo Dios o alguien como Zeus o Vishnú o alguien así te mando chingar por ojete. Nada más alejado de la verdad o de tu realidad, de tus chaquetas mentales, de tu pinche depresión que no te deja pensar, de tu creencia de ser chingón ante la adversidad, de esa conciencia patria que no es más que una farsa que te consume día a día, creyendo en las instituciones burocráticas y su aplicación al sector privado, el himno nacional mientras coges, la bandera como toalla de baño.

Tierra llamando a Apolo.

Todo tu mundo se vuelve un caparazón. Shrek le decía 'capas de cebolla'. Entre más jodido te encuentres, más dura es tu pinche envoltura, tu pinche cerrazón, tu pinche manía de mandar a todos a la chingada, tu lado más culero, eres la peor persona del mundo en ese momento. Sin embargo, no es porque seas malo, no, es porque te sientes impotente ante la injusticia -o justicia -que se ha venido de frente a ti, mojándote mientras tu, inmóvil e impávido, sólo atinas a abrir los ojos y pensar 'carajo'. Y por un momento te sentiste Alex DeLarge frente a una pantalla donde pasan los mejores y peores momentos de tu vida, y piensas que necesitas medicamento y necesitas a una mujer u hombre a tu lado para satisfacer y huir. Todo lo contrario: terminas por hundirte y ampliar más tu vacío. Deberías ser astronauta. Vagando sólo como perro callejero en un espacio donde no hay aire, no hay vicios, no hay nadie. Todos flotan.



Aún así, debes entender que hay algo llamado esperanza. Si, de eso que suena a detergente para trastes con suavizante para manos y que sólo haz oído en las pelis de superación personal o religiosas. Debes entender que esa esperanza no te caerá del cielo, esa la generas tu, pensando en que por más jodido que sea tu día, debes empezarlo y terminarlo, que todo lo que venga -bueno o malo -causará un efecto en ti. Te sorprendería saber que muchas veces hasta contrario a lo que tu piensas. Piensa que nada es más fácil que rendirse ante lo jodido y/o los jodidos, y debes pensar en las veces que te viste más chingón que tu peor enemigo y le restregaste ese 'tragas, put@' en su jeta, porque tirarle a las escopetas tiene su chiste, y más cuando de víctima pasaste a verdugo.

La venganza es un plato que se sirve frío, eso ya lo sabes, así que permite que cada día sea una oportunidad para demostrar lo mejor de ti.

Ahora, sal y párteles su madre.

Cheers...

Yo sé lo que es que un pendejo me dé consejos para mejorar mi vida

Muchas veces nos quejamos de todo lo que pasa a nuestro alrededor, ergo, pensamos que no somos felices. En realidad, todo lo que nos pasa es porque en algún momento de nuestra vida pasada la cagamos. Si, la cagamos. Realmente, la queja es un deporte nacional: nos quejamos del fraude, del aumento del huevo, de que llueve, de López Dóriga, de los asesinatos, de nosotros mismos...

Todo se cierne sobre una incógnita: ¿quién soy? Toda la vida nos hemos creído fuertes, nos hemos pensado superiores a toda la gente que hemos despreciado y pisoteado. Muchos olvidan fácilmente lo peor de su vida pasada, pero en el fondo, guardaron esa experiencia para ser mejores. Parece que nos encanta madrear a todo aquel que no esté de acuerdo con nosotros y hacerlo menos. Hacerlo caca. Cagarlo.

Para ésto, mi experiencia les debe valer madres, porque a pesar de todas mis incoherencias, saben de lo que hablo. Les ha pasado que conocen a alguien y se quieren acostar, les ha pasado que conocen a alguien y lo quieren ligar, les ha pasado que conocen a alguien y les rompe el corazón. Les ha pasado, y no me chinguen que no, porque serían igual o más falsos que yo. A toda acción, corresponde una reacción, muy cabrona por cierto, para ambos lados. Choque elástico, dirían los pinches ingenieretes. Cómo hubiera deseado ser ingeniero civil experto en drenaje profundo (ustedes digan que si, son cosas que uno sabe).

El divorcio es para los humanos. El divorcio es el castigo divino para aquellos que se atrevieron a desafiar la voluntad de un ente superior. Lo comparo con las novias de rancho. Vestidas y alborotadas. Esas personas acaban realmente dañadas. Tanto como aquellos que ven Laura o Al Extremo. Algo así. Es como votar por el PRI y apoyar al PRD. Es como tener sexo en estado etílico y no acordarte de nada al siguiente día. Es querer como pinche-perro a alguien y que este te mande a la chingada por SMS. El divorcio es, sin lugar a dudas, el estado de coma en tu vida (de tiempo indeterminado) donde vives en el limbo, donde piensas que el querer es amar y el sexo es hacer el amor, donde piensas que tu casa es su casa y que tu cama sigue siendo un santuario. Puras pendejadas.

Ok ya.


Yo sé de todo lo malo que tiene la vida, sé cómo es que te penetren por no estar de acuerdo con la gente, de cómo es dañar y ser dañado, de llorar por estupideces que no te llevan a nada, de como ignorar a la gente que te quiere ayudar por terquedad, porque crees que estás bien como llevas tu vida, porque crees que todo mundo no sabe, porque yo sé lo que es que un pendejo me dé consejos para mejorar mi vida y no hacerle caso, y al último, darme cuenta que el pendejo soy yo por no querer tomar mejores decisiones. A veces pienso que soy único, de eso que ya no hay...

De ese tipo de imbéciles...

Cheers...

Yo, corro

Esta entrada es de publicidad:

Tal vez te guste correr (o estés en el proceso de), pues bien, el Anarquista abrió un nuevo blog, así que léelo...

http://corropormi.blogspot.com

Cheers...

Memento

Rara vez me acuerdo de alguna cuestión importante respecto a mi vida. Vaya que, todos los días sé que tengo que despertar, bañarme, trabajar, comer, leer, trabajar, correr, cenar, bañarme, dormir... Y así, seis días a la semana.

Ah si, a veces escribo también.

Sin embargo, todos los días son una página en blanco en el libro de la historia de cada quien. Si, nunca sabes qué es lo que viene en la siguiente página, algo así como la frase de la mamá de Forrest, es por eso que nos encanta el riesgo, ese que te depara el destino, ergo, el karma. Es como un daño cerebral permanente, es querer que llueva sin truenos, el escuchar el sonido de las olas golpeando tus oídos. Siento esas sensaciones al correr, me siento libre -aunque sea por un momento -de las ataduras. Cualquier atadura. Cualquier ruido. Cualquier sensación.

Y luego llega el dolor.

El dolor es relativo. A veces se siente, a veces se piensa. Dolor pensante que pasa y pasa de un lado al otro de la cama, que no deja dormir y no permite soñar. Sin embargo, no hay que subestimar el subconsciente -que muchas veces resulta inconsciente -, ese que nos permite hacer tantas estupideces para que, al final, podamos aprender.

Muchas veces nos creemos fuertes, serenos, sabios. Qué sé yo de la gente que sí lee. Que si escribe. Que si contesta. Que si me critica. No sé, tanto que, he cometido muchos errores en mi vida. Sin embargo, he aprendido que por cada error, te llega una oportunidad, una revancha, un desquite. Pero el error más común es creer que esa revancha es con el mundo. No Estrella, así no se hacen las cosas. Y he ahí el verdadero significado de aprender.



Al final, todo se regresa. Si, lo bueno o lo malo. Es por eso que a veces a los malos les va bien y a los buenos, pues mal. Y no es que al morir nos vayamos o no al Paraíso. Dejen eso para su último respiro. Ahora bien, si tienes que pedir perdón, pídelo, si no, manda a la chingada. Si tienes que pagar, paga. Si tienes que coger, aguanta.

Ok no.

La cuestión es tomar un control, no viciarte, no ser estúpido a la hora de tomar una decisión. Nunca olvides quién eres y quién fuiste. Ahí radica tu fortaleza, nunca dejarte pisar, nunca pisar a otros. Ese es el verdadero secreto de superarte a tí mismo.

Cheers...

Pasos cansados

La cuestión con envejecer es simple: uno va muriendo cada instante. Al menos, Sylvia Plath era más optimista para describir el paso del tiempo: éste nos va asesinando. Y aunque pudiera parecer que nuestra última morada sea un hoyo de 3 metros de profundidad (o en algunos casos un cajón o una pequeña caja con polvo) la cuestión es dejar herencia en éste mundo. Esto va mucho más allá de nacer, crecer, coger, reproducirse, coger, morir. No, la cuestión es dejar una huella más tangible de nuestro paso por el mundo, aunque éste último se vaya a la mierda según los mayas.

O los escandinavos o los americanistas o los argentinos o...

Los sentimientos hacia la gente suelen ser variados. Por un lado, hay gente que te da asco, por otro lado hay gente que puedes llegar a amar. Groove is in the air. Vaya, ésto último es subjetivo. Hay gente que con sólo leer se enamora de personajes basados en la mente de algún escritor, y hay otros más banales que con sólo ver a Justin Bieber se enamora de un pinche morro relamido vale pepa. Ok, no lo odio ¿se nota? La cuestión aquí es ¿qué tanto te falla la gente que quieres y qué tanto estás dispuesto a pasar por alto semejantes actos? Puede ser mucho, o poco. Sin embargo, hay que recordar que como humano, siempre se está expuesto a cometer estupideces. Como en un partido de futbol, la puedes fallar en el momento decisivo. O cuando tu pareja te pregunta si está gorda, la puedes ultra-mega-calabacear si siquiera abres el hocico. You should never underestimate the predictability of stupidity.

O la boca, depende quien lo ladre diga.

Todo como la humedad. El agua controla todo. Nuestro cuerpo es agua. El cielo transporta agua. Dependemos del agua. Cuando el fondo del mar se mueve, arrasa con todo. Nosotros somos así: algo nos mueve y todo tiembla ante nosotros. A toda acción, corresponde una reacción. Puede ser pasiva o puede ser violenta, pero una cosa es segura: algo o alguien padecerá (positiva o negativamente) de nosotros.




Y de repente todo adquiere sentido. De repente eres padre y no te das cuenta hasta que la cagas dos o tres veces hasta que te cae el veinte. Y sólo entonces comprendes que has envejecido y que tus acciones ya no te afectan sólo a ti, sino a todo aquel que te quiere. De repente, el agua salada se mezcla con la dulce, y ya no hay vuelta atrás: la marea tiende a ser mágicamente en contra de lo que -hasta ahora -tu creías que era la correcto. Pero no más. Estabas acostumbrad@ a ser salvad@ en un mundo cruel y hostil. Si, la cuestión es ¿cuánto se puede aguantar? A veces, cuando ya no tienes esa fuerza para seguir, un simple 'papá' te puede recordar que el sentido de la vida no es simplemente envejecer y adquirir experiencia, dinero o poder, en informerciales de vitaminas o anuncios de cerveza con mujeres semidesnudas. No. Es saber que fuiste capaz de generar una admiración -la más importante -de tu propia estirpe. Y aunque uno pueda parecer cansado por tantos pasos y tantos tropiezos, siempre renacerás como el Ave Fénix y encontrar la forma de resolver el acertijo.

Hay veces que pienso si otra hubiera sido mi suerte. Y aunque prefiero no adivinarlo, la pregunta seguirá ahí. Sin embargo, tuve la fortuna de sufrir en una etapa crítica de mi vida. Y cada que volteo, digo '¡qué afortunado! ¡La vida me pateó y sobreviví' Y tal vez el karma, bendito karma,  pensará 'ya será en otra suerte, cabrón'.

O en otra vida.

Cheers...

"7" - Lujuria

- Pasa
- ¿Aquí?
- Si ¿qué tiene?
- No sé... Nunca lo había hecho en una oficina
- Nunca habías estado tan ebria.

Ambos rieron. Se sonrieron y empezaron a besarse de forma apasionada. Tal vez era la droga que el doctor Perió le había ingresado a la bebida de Florencia. El psiquiatra era un pederasta consumado, la frágil estructura de la chica de 16 años le atraía de forma tal que el sólo hecho de tocar su suave pelo le provocaba erecciones al punto del orgasmo.

- ¿Y si se entera tu esposa?
- Nunca se va a enterar, confía en mí.

A dos días del encuentro, la nota roja de La Prensa mostraba a ocho columnas el hallazgo de una menor de edad, violada y estrangulada, en un canal del Río de Los Remedios. "Presentaba impactos de objeto contundente en la región parietal izquierda. La policía del DF investiga los hechos." Al lado de la nota, se apreciaba un banner presentando a un candidato a la jefatura delegacional prometiendo mayor seguridad.

Cheers...

"7" - Ira

"Esta mañana me he encontrado un cadáver de un perro en un callejón, tenía una marca de neumáticos sobre su tripa reventada. Esta ciudad me teme, he visto su verdadero rostro. Las calles son alcantarillas alargadas, y esas alcantarillas están llenas de sangre. Y cuando se forme una costra en los desagües todas las alimañas se ahogarán. La mugre acumulada de tanto sexo y tantos asesinatos les cubrirá con su espuma hasta la cintura; y todas las putas y los políticos alzarán la vista y gritarán ‘¡sálvanos!' y yo susurraré: 'no'."

 - Fragmento del Diario de Rorschach
- ¿Qué ves?
- Un rostro
- Hmm... ¿Alguien en particular?
- Si. Está sentado. Ensangrentado. Tal parece que su asesino no dejó nada a la imaginación.
- ¿Me puedes explicar más a detalle?
-  ¿Qué tal si lo personalizo contigo?
- ¿Crees que es una buena idea?

Antonio aventó la silla, y clavó la 007 que guardaba en su cargo justo en la yungular del doctor Perió. Éste dejó salir un sollozo mientras la sangre manchaba las paredes.  Se convulsionaba, quería como asir algo, aferrarse a algo. Cada vez su cuerpo volvía a una calma.


El dark lo tomó paternalmente del rostro y lo dirigió hacia él.

- ¿Qué ves, doctor? ¿Huh? Yo te diré qué es lo que ves: odio, rabia, miedo. Eso es lo que ves. Y es lo último que verás, grandísimo hijo de puta violador. 

Cheers...

"7" - Avaricia

- Tengo miedo.

No era para menos, aunque era demasiado tarde. El cuerpo de Antonio empezaba a contraerse mientras sus huesos sonaban como pedazos de carrizo quebrándose. Había desatado la ira del ser que había custodiado el tesoro de la Casa Grande durante 250 años.

- Tengo miedo. ¡Dios ayud...! - No podía dejar de repetir al momento que el dolor ya se volvía insoportable al paso de los segundos. Veía cómo sus pies iban recorriéndose a la altura de sus genitales, mientas que las manos habían ya desaparecido a la altura de sus axilas. Todo se volvía una masa sanguinolenta que iba comprimiéndose cada vez más.

Se le advirtió que todo tesoro tiene una consecuencia para el que se atreviera a profanarlo. Las consecuencias eran diversas, pero todas tenían un fin: el sufrimiento. Nunca la muerte, no se permitía eso. A éstas alturas, Luis ya debería haber deseado morir ante tal dolor. Sus ojos empezaron a secarse, y el cráneo empezaba a ceñirse junto con su cerebro. Para entonces, su corazón se había convertido en parte de esa pequeña masa de carne que parecía tener vida, como un pequeño feto.

El dolor seguía, y seguiría hasta que alguien con la misma avaricia que él cediera ante el encanto del oro. Y los demonios seguirían esperando otros 250 años, antes de que alguien volviera entrar a ese sitio.



Cheers...

El dolor en tiempos de torbellinos

A los 23 años, realmente no eres consciente del mundo que te rodea. No eres siquiera consciente de las cosas más cercanas a tí, por ejemplo, el hecho de tender tu cama, de no pensar en cosas que deberías pensar, en pelearte con tus padres, vaya, ni siquiera el hecho de bañarte refresca tus ideas. No.

Yo siempre pensé que a los 23 años, las cosas podían ser más fáciles: ser uno mismo, sentirse aceptado por los demás, que podía mejorar tantas personalidades como la propia, que en la acción de escudarse en un balón y en un condón para forjar ciertas y relativas amistades se podía ser 'social'.

Odio a l@s socialités. Se creen mucho porque todo mundo l@s desea, porque todo mundo quisiera ser como ell@s. Yo no. Yo prefiero ser descortés y grosero. No mamón, que es muy diferente. También tengo valores, no soy de esos que dicen 'de esa agua no beberé'. A los 23, parece que todo el mundo te vale madre: matanzas, robos, motines. A los 23, parece que esa misma actitud la aplicas para deprimirte, para decir que eres un 'forever alone' o alguna pendejada de esas. Para decir que hay que cerrar los círculos cuando perfectamente sabes que nunca se van a cerrar. Y aunque te cases y digas que eres feliz, en el fondo, muy en el fondo sabes que siempre irás con cautela para no dañar y/o dañarte en el proceso.

Y no necesariamente tienes que tener 23. Así puedes pensar aunque tengas 32. Sólo lo inviertes, capice??




Aunque la realidad de las cosas fueran tan sencillas, escribir no lo es tanto. Soy el reflejo de mi mente, el reflejo de un torbellino de cosas. Como Kafka Tamura. Entrando en un torbellino de ideas que fácilmente pueden cortarme. Duele. Veo mi sangre manchar todo. Y al salir del torbellino, regresa la calma. Estoy intacto, entero. Como si nada hubiera pasado. Es la experiencia, dicen, que lo peor de lo más desastroso que te pasó, dejó a su paso. Uno quisiera que los que te siguen no sufran lo mismo, sin embargo, ese torbellino sigue, como la misma terquedad, su camino. Y si piensas que cerrando círculos y haciendo que nada pasó, soluciona todo, estás mal. Sólo solo puedes aprender a meditar tus errores. Solo sólo puedes corregir tu pensamiento y tu postura sobre las cosas que más te joden. Porque precisamente para aprender tienes que sufrir. El dolor es momentáneo, la gloria es permanente, dice Lance Armstrong, y es cierto. Es como correr un maratón: tienes a todo mundo alrededor, pero no vas a ganarles, vas a demostrar que eres tu el o la que tiene que vencerse a sí mismo para renacer, como el ave fénix, de sus cenizas. Y si, después a volver en el mismo camino, pero al menos sabes dónde están los baches para no volverlos a pisar.

Y si los vuelves a pisar, salir de ellos ileso.

¿O no?

Cheers...

Te lo dije...

"Pase usted" dicen todas las puertas en los negocios

No dudo que en los table dance también lo diga, la verdad nunca me he fijado. Será porque nunca he ido, y jamás lo volveré a hacer.

Jojo.

Las puertas tienen distintas formas, distintos motivos, distintas tonalidades. Pero al fin y al cabo, sirven para una cosa: abrir y cerrar. Abrir oportunidades, caminos, esperanzas. Cerrar capítulos, accesos, círculos. Cuando una puerta se cierra, es mejor dejarla así, aunque muchas veces -por difícil que parezca -siempre queda entreabierta, con un filo de luz en la obscuridad.

Me acordé, por alguna razón, de Björk.

I'm singin' in the rain...

La madurez, cuentan los que saben, son etapas en la vida que uno va pasando conforme va a adquiriendo experiencia. Sin embargo, la madurez no siempre es fructífera, vaya, siempre será irónica. Por un lado, lo verde choca con lo maduro, y sin embargo, uno aprende tanto de esas experiencias sin experiencia. Un 'Te quiero' ya no sabe igual que un 'Te Amo', o a lo mejor todo lo supera un 'Te añoro'.

Ah, los recuerdos... La indiferencia.

A veces quisiera que ciertas personas me odiaran, y yo asimismo, odiarlas. Esto, con el único y exclusivo fin (dirían algunos 'cuestión puramente profesional') de no pensar en esas personas. Sin embargo, no se puede. Lo correcto sería decir 'no se debe'. A veces pienso que tengo caca en la mente, me encanta stalkear las viejas experiencias, y revivirlas en cuentos tan fantasiosos que le mentarían la madre a La Rosa de Guadalupe o a los programas chafas estilo Talk Show. Con eso que no nos gusta lo pop -y menos a mí -pasaría de ser un sysadmin a un pinche guionista de pendejada y media que pasan en la tele.

O a un redactor de discursos políticos. No veo mucha diferencia.

No sé por qué me acordé de Platanito.




Casi todo en ésta vida es cuestión de negociar. Todo, sin excepción. Sin embargo, para muchas cosas, no hay contratos. A veces la pura mirada puede sustituir toda burocracia con tal de llegar al punto álgido que todos buscamos. Nada que ver con Ladies o Gentlemen. Esos son otra historia. Lo fácil resulta difícil, en una ecuación bastante complicada.

Ah, la felicidad.

Sin embargo, muchas veces podemos llevarnos el chasco de nuestra vida, los espejismos de la vida consisten en confiarte y -muchas veces -fracasar en el intento. Tanto que, en varias ocasiones, tropiezas y vuelves a levantarte. Tocar fondo, le dicen. Pero ¿aprendiste? ¿valió la pena? Es el Te lo dije, la voz de la experiencia. Y sin embargo, es la pinche terquedad del experimentar nuevas sendas y terrenos, donde todo marca un parteaguas. Es el no hacer caso y que te vale madres la espera. Tal vez, y solo tal vez, es seguir una línea recta como los caballos percherones, donde lo único que importa es el ego y no la historia. Pero como toda puerta, la historia tiene dos lados. Y lo importante es decidir si se cierra o se deja abierta. Lo jodido es dejarla entreabierta, corromperse a uno mismo cada que acude a esos recuerdos.

Ah... La corrupción...

Cómo amo éste pinche país, carajo...



Cheers...

La cachucha olvidada

Lo bueno del frío es que calma muchas ansiedades.

Ajá.

Las personas que a menudo utilizan palabras pochas para definir sus presentaciones, carecen de elementos propios para definir el mundo que les rodea. Es decir, tienen el carisma, el conocimiento, la forma de llegarle a la gente. Si, y a menudo, se les ve como unos triunfadores. Para ser, hay que parecer, dicen por ahí. Si llego a tener un perro antes de los 35, le pondré Tyson en su collar y le llamaré gustoso "Tyce, ven a comer".

Ok, no.

Ya he dicho algunas veces la importancia de pensar antes de actuar. Mi incoherencia muchas veces ha dictado todo lo contrario. Si, todo lo que tenga que ver con cogito ergo sum me vale madres. O es simplemente que el karma no me ha etiquetado en su feisbuk, en alguna de sus más memorables anécdotas de carácter ajeno. Es más, ni siquiera me tiene agregado. A lo mejor soy indeseable por ser feliz, a lo mejor me desea tanto que no puede ni verme.

¿Han oído eso de 'te odio, pero te amo'? Simplemente se me hace una pendejada, es decir ¿a quién carajos le gusta ver al contrario sólo para follar? Si, es una de esas incoherencias que todo mundo comparte en un mundo estresado. Follar es sinónimo de estar acompañado, de socializar, de momento, de rápido, de olvido. Si, olvido de todo lo que hemos sido capaces de alcanzar con personas conocidas en un destello de silencio. A veces no. A veces puede parecer tan ruidoso que molesta al más quieto vecino. O puede alborotar la más frágil de las almas. Porque muchas veces uno tiende a lo fácil, a lo mejor de lo peor, a saciarse de la vid más corriente.



Sin embargo, muchas veces, lo más fácil de la vida resulta a la larga lo más difícil. Es controlar los impulsos de querer olvidar lo que muchas veces fué traumático. Es tener que odiar sin odiar, es tener que soportar sin ser invitado. Es recordar cada vez que te molestan, presumir una vida codiciada, o una vida sin tenerla realmente. Y si, muchas veces podrán tenerla, pero es efímera, es basura. Simplemente no importa. Es recordar que muchas veces, por más doloroso que parezca, es mejor agarrar la cachucha y escapar para no ser absorbido.

Aunque muchas veces olvidemos parte de la mente, o hasta el corazón, en una pocilga lujuriosa.

Cheers...