Aventuras y desventuras... De una mente sin recuerdos

Y aquí vamos: se terminó 2011.

Muchas derrotas, muchos tragos amargos, muchos vendepatrias, muchos enojos, muchas decepciones. Son tantas las cosas malas que a uno le pudieron haber pasado que se podrían enumerar. Sin embargo, las cosas buenas que viví, los amigos que coseché, los que se fueron, los que aún quedan. Esos momentos sí son inumerables.

A veces peco de poco optimista, si. A veces puedo burlarme de la situación, no porque me parezca graciosa, sino porque quiero rehuirle, no quiero que me alcance, no quiero ser parte de esa podredumbre a la que estamos acostumbrados. Espiritualmente he crecido, me he hecho más fuerte de lo que -de por si - ya era. Tampoco alcanza el tiempo, hice cuentas y no me falta mucho, un año a veces no es suficiente para enmendar tanto dolor, ni tanto para alcanzar toda la gloria.

A ustedes que visitan este espacio, les digo GRACIAS por estar al pendiente, por seguir, por comentar, por mentar madres. Podré no estar de acuerdo y al igual ustedes conmigo, a lo mejor les desagrada tanta grosería. Yo sé que no se ve bien, pero así soy y se chingan. Ok, no. Al final, esto es una colección de ideas, las cuales me sirven mucho. No sé si al final lo que escriba le sirva a alguien, simplemente escribo como me sale, como van llegando las ideas, como me siento en el momento. Kiddo menciona que "ahora no estoy solo". Nunca lo he estado, la verdad. Siempre han estado conmigo, y eso siempre se agradece.




Incluso a la gente que en algún momento he llegado a odiar, le agradezco. Tanta enseñanza se agradece. Para bien o para mal, este año se va. Pero el siguiente año tiene que ser mejor, sobre todo y por las dudas del fin del mundo, porque uno siempre debe estar dispuesto a crecer.

Nunca para atrás


No celar


No posesionar


No mentir


Sin llorar...


Ser feliz es cuestión de tiempo completo, no hay tiempo para lo malo.

Si, todo eso tiene copyright, pero creo que quedaba bien para el remate de año.

Un abrazo a todos, fuerte.

Cheers...

Comfort y música para correr

Hoy no voy a escribir sobre pendejadas (que es lo de rigor en éste su humilde espacio).

No, hoy voy a proponerles mis 40 minutos y cacho de música para que se pongan a correr pinches güevon@s mis querid@s amig@s. Según yo, este track list debe amparar 10 km, aunque si no los han completado, no se preocupen, quiere decir que:

1). No están en forma y/o están pasados de peso.
2). Esos cigarritos ya les están pasando factura.
3). Prefieres jalarle el cuello al ganso y jugar a la playstation en vez de salir a ver buenas figuras estéticas, ergo, tener una vida.
4). Le echas la culpa al trabajo o al cansancio que tu actividad diaria te provoca
5). Te valgo madre y no quieres correr.

Anyway, aquí les dejo mi selección:


'Rill Rill' - Sleigh Bells


'La Lola' - Café Quijano


'No One Knows' - Queens of the Stone Age


'Stronger' - Kanye West


'Rockafeller Skank' - Fat Boy Slim


'In Bloom' - Nirvana


'Go Let It Out' - Oasis


'Nookie' - Limp Bizkit


'Dentro' - Ruido Rosa


'Bittersweet Symphony' - The Verve


Ustedes deciden en qué orden las ponen, pero es un buen inicio para ponernos sanos. Y nada de que hace frío, cómo cuando hace si les gusta la empiernada...

Ash, a mí también, qué me hago güey...

Cheers...

Patética

De haber sabido que me ibas a hacer caso, no te pedía esa goma...

A veces uno piensa que la gente va a cambiar, que algún evento inesperado tipo fin del mundo o 11/11/2011 o el equinoccio de verano o pendejadas de las sectas harán que a alguien se le quite lo pendej@.

Grave error.

He dicho miles de veces que para que alguien cambie, debe volver a nacer, tener otros padres, otro entorno. Todo esto para bien o para mal o peor. Sin embargo, eso es imposible -obvio -porque nadie tiene el control de ésta maquinaria. La vida es como una caja de chocolates, decía la mamá de Forrest Gump. Y puede parecer pendejo, pero no. Nunca sabes con qué carajo te vas a topar, ni si esa chava que te llena de pendejadas la mente te dará un si y crees que es el amor de tu vida, es decir, para siempre, y acaba siendo el peor dolor de huevos que jamás te haya dado.

Duh! Si, hablo de mi ex.

Antes no lo hubiera dicho, ahora si. Mi ex es una pendeja. Si, y yo soy más por haberme casado con ella para después divorciarme. Era algo casi cantado. ¿Te ha pasado que tu ya no quieres saber de ella, pero ella de tí si? Claro, insiste en (según ella) chingarte la madre a cada rato presumiendo su felicidad inmensa por medio de mensajes 'equivocados', cuando realmente la está meando un perro por no decir que la caga una vaca. No, este juego no es así.

 

Ahora bien, también es patético querer encontrar a gente que sabe de ti para preguntarle acerca de ti. Ok, es un ataque indirecto, pero el impacto de cualquier forma llega. ¿Por qué esa cobardía de no preguntar directamente? ¿Acaso es tan difícil decir 'Hey, quiero coger contigo aunque ya no estés conmigo'? 
Ah, el riesgo...

El béisbol es un juego de estrategia. Creo que no hay deporte con más posibilidades que el béisbol. Batazo de hit, dirían los que saben. Y si, ahorita doy puros batazos a lo patético. A veces es tan insoportable saber que no te sacan de las vidas ajenas hasta ver que estás acabado. La vida, sin embargo, me ha derrotado en varias batallas. Sé que ganará la guerra, pero le va a costar trabajo.

Al igual que a estas hijas de la chingada.

Sobre el cuerpo de Héctor Belascoarán Shayne, siguió lloviendo...
Cheers...

¿Trabajas o vales madre?

Desde hace un tiempo, he oído hablar sobre los Best Place to Work en México. Son empresas socialmente responsables, con un alto valor moral y competencia leal. Se distinguen por su sentido humanista hacia sus trabajadores.

Eso: el humanismo.

En los tiempos de la inquisición, de la edad media e incluso en la primera mitad del siglo XX, el esclavismo fue una gran comodidad para los señores feudales, los caciques y los grandes hacendados que buscaban la mano de obra barata. Vaya, entre comillas, porque la paga era la comida y un pedazo de rincón para que durmieran.

Así es, como en Estados Unidos, sólo que ahora lo disfrazan con dólares, pero la esencia es la misma: abusar.

Actualmente, parece que muchas empresas olvidan el sentido humanista y se dejan llevar por la avaricia y el poder. No se trata de hacer sindicatos ni uniones, ya que en estas mismas hay una gran corrupción, no. La idea está en las personas.

Pero ¿qué pasa con los medios? Bueno, los medios disfrazan los valores y la moral con el famoso ¿tienes el valor o te vale? a la par que pasan a Laura Bozzo o Rocío Sánchez exhibiendo la pobreza cultural de la que gozamos, pasando en las novelas situaciones de infidelidad o violencia intrafamiliar. Situaciones a las que estamos acostumbrados los mexicanos, y que por ende nos pasan desapercibidas. Si no hay sangre o tetas en la tele, las compañías que anuncian no venden. No hay rating. No hay dinero. Así es como funcionan los medios actualmente. Y disfrazamos todo con el Teletón o con goles con causa.

O con La Academia *prfff!!*

Hace días, leí que un camión de pasajeros se estrelló. Pensé "¿cómo jijos de la chingada no quieren que se estrelle si los choferes no descansan?" Para que lo sepan, las compañías de transporte de pasajeros tienen reglas tan estúpidas como inhumanas. Todo por cuidar la maquinaria. Un operador de transporte de pasajeros duerme, en promedio, tres horas diarias. Tres. Si no me creen, vayan con un operador en la central de autobuses y chequen sus ojos. Notarán una extraña sensación de vacío. Algo así como un zombi. Hacen todo de manera mecánica porque ya se saben las carreteras. Manejan a veces a altas velocidades no por llegar a la hora (que es una regla en las compañías) si no porque quieren dormir al menos 15 minutos antes de checar mil y un cosas en el camión (ellos lavan los camiones y revisan los motores). Y los que pagamos los platos rotos somos los que pagamos por éste servicio que, aunque es privado, es utilizado por millones de personas a diario. Ah, por cierto, si un operador se duerme (como fué el caso de la nota que leí) y provoca el accidente, la compañía de seguros y la propia se deslindan de todo y culpan al chofer (si sobrevive) haciéndolo el chivo expiatorio de todo. Y la Secretaría del Trabajo: bien, gracias.

¡Ah, la corrupción! ¡Bendita corrupción que nos amparas de noche y de día!

Yo la verdad, nada tengo que ver con ellos (los choferes), pero si me da una rabia y una impotencia enormes por nuestras bellas autoridades. Que lejos de apoyar a los trabajadores con la famosa Ley Federal del Trabajo (que muchas empresas utilizan regularmente como felpudos a la entrada de sus complejos) aplican la justicia para beneficiar a la gente que sólo busca chingar. Tampoco puedo satanizar a todas las empresas, ya que hay algunas que se distinguen por ese sentido humanista de las que tantas carecen.



Otro ejemplo es el de Héctor Suárez, cuya misiva enviada al mismísimo Emilio Azcárraga me provocó un asco. Por si no la han leído, pueden hacerlo aquí. El señor será como sea, pero de que es profesional, lo es. Tiene más en el negocio que el hijo de El Tigre y no se duda de su trayectoria. Lo más increíble es ver cómo en la estructura de las compañías, los mandos medios sólo transmiten sus versiones haciendo callar a lo más bajo de la pirámide para mantener su status. Es inverosímil que la libertad de expresión se corte desde lo más mínimo para no afectar la mediocridad humana de los que no trabajan.

Y si, otra vez, sólo buscan chingar.

Yo no voy a empezar a decir vamos a cambiar nuestra mentalidad, porque para eso, tendríamos que volver a nacer (casi, casi). Los valores que tenemos son los que tenemos y punto. No hay más. Sin embargo, el día que mis hijos me manden a un pinche internado porque resultaron ser unos hijos de la chingada, ese día pagaré todo lo que debo. Porque deben recordar que todo por servir, se acaba. El karma -como lo he dicho -es cabrón y no perdona. La cosa es ¿podrán soportar el castigo sin chillar?

Ya quiero ver a esos cabrones. Ojalá se lleven su pinche dinero a la tumba, y sobre todo, ojalá les sirva. Parece que sólo vienen al mundo a demostrar cuánto pueden chingar, como si eso fuera un trofeo.

Ah, qué encabronado estoy...

Cheers...

Ánimas incoherentes

Tengo un huesped en mi casa.

Un huesped de esos tipo poltergeist, pero sin nada de qué preocuparse. A veces, la espiritualidad está ligada con la valentía. O la pendejez. Regularmente, tiendo a preocuparme cuando esos hijos (o hijas) de la chingada empiezan a robarme la energía. Y si, últimamente me costaba mucho despertar. Y más levantarme. Hasta que de plano le puse un alto al... Como se llame éste.

El viento frío me provoca nostalgia.

Y también algo de enfermedad. Los virus son -igualmente -invisibles. Están ahí, pero no los puedes ver. Así pasa también con el amor. Ah, bendito amor. Está ahí, pero no lo puedes ver. Y no, no se hace. Siempre es coger. Ni más ni menos. Sólo puedes medirlo por la pasión que desbordas cada vez que coges.

Mi excesiva actitud pragmática me hace caer -casi siempre - en la terquedad. Si, de esas veces que tildas a todo mundo de pendejo y no lo bajas de su pedestal. Me desespero mucho. Últimamente, tiendo a sacar mi estúpida manía de guardarme todo y me desquito en el momento. Claro, cuando el cagado soy yo, tengo que aguantar vara. Por eso corro, pero creo que ya se los enjareté demasiado para decir que ya corro 10 km en 55 minutos.

Según yo.



Siempre me salen con lo mismo: es mejor cuidarse de los vivos que de los muertos. Claro. Es obvio. Pero siempre que los recuerdos aparecen para hacerte sentir mal, debes cuidar de que no te vuelvan a herir. Porque lejos de enfermarte de alguna pinche gripa (muy de moda, by the way), puedes enfermar del alma. Y aunque te encierres en el mutismo, y te hagas pendej@, siempre la verdad quedará para ti.

Últimamente, he tratado de olvidar en el momento las cuestiones desagradables. En este país donde todos los días te topas con algo así, es excelente aplicar el Alzheimer de la conveniencia.

Run Forrest, Run!

Me funciona bien. Lo malo, lo dejo. Lo bueno, se queda. Aunque al final se me llegue a olvidar. Soy como una pila de ideas. El primero en entrar, el último en salir. Lo malo, son esos sarros en el alma que ni tallando con Príncipe Azul salen.

O Princesa Rosa.

Ash...

Cheers...

El blues de la incoherencia

Y que nos cambian el horario... Vaya que ya se estaban tardando. En particular, me gusta este horario: amanece más temprano, anochece más temprano. Así como mi modo de ver las situaciones. Entre más rápido se solucionen las broncas, más rápido me voy a dormir.

Y que nos llaman a misa.

Últimamente me he vuelto menos comprensivo: antes me chillaban y me tocaba un poco el corazón. Ahora no. Lo hijoputa ha vuelto. The empire strikes back. O mi lado culero. "No me gusta que digas groserías", solían decirme. Ahora, obviamente, ya no. Lo extraño. Ahora me limitan un poco más en ese aspecto. Ya no lo prohiben. Groove is in the heart...

Si criticar y madrear a la gente fuera un deporte olímpico, seguramente sería abanderado de mi país. No sé si ganaría medalla de oro. A lo mejor mención honorífica. Seguramente por eso no caigo bien en ciertos sectores que me rodean. Es algo que no me deja dormir en las noches y que me deja el culo rosado.

Ok, no.

Mientras, el mundo gira, personajes van y vienen. Solamente quedan en un baúl para el recuerdo, son como una canción que grita y calla, que maldice y reza, que resulta ruidosa y a la vez calmada. Es triste, melancólica, pero a la vez me da risa. Risa por dejar atrás lo que ya debía olvidar y sin embargo no puedo reparar en estar chingando mi mente con esos rastros de caca que no he limpiado...



A veces la vida puede parecer culera. Atrapa, acorrala. Y tal vez pareciera mentarte la madre cuando a las personas que menos les debería ir bien, les va bien. Juar. Y parece que por eso les va bien: porque yo deseo que nos les vaya bien.

Descanso.

La cuestión es, que entre desvelos y amaneceres, esto de mis pinches desórdenes mentales está causándome conflictos. No a terceros, sino internos. Y es que soy feliz, si, un chingo. Mi pinche incoherencia empieza a causar estragos. A eso, mi impulsivo modo de actuar no me deja vivir bien. Quisiera componer una canción de mi vida, un pinche blues que hable de felicidad, pero también de amores. Pasados y presentes. Futuros a la vez. Y no quiero estar solo. Porque sólo solo aprendes el valor de ser chingón. Pero solo sólo empiezas a imaginarte en desmadres ajenos, conciencias vanas, amistades peligrosas.

Y sólo solo aprendo a saber en realidad quién soy.

Lo malo de todo, es que ya lo sé: un auténtico hijoputa...

Cheers...

Infinito

Ando muy filosófico últimamente...

Mamón, pues.

A veces es impresionante ver el cielo en la obscuridad. Desde pequeño siempre me ha fascinado el hecho de poder viajar a la luna alguna vez. De ser un astronauta o un superman para que no me chingue la presión que hay en el espacio. Estallar y que cada una de mis células se compriman hasta desaparecer. O vaguen por el infinito.

Mejor el frío que el calor. Mejor calientito que acalorado. Lo malo es la gripa, y es que muchas veces quisiera que no existieran los virus, ni las bacterias, ni los moscos. Odio los moscos. Con frío o calor, siempre están chingando. Que vayan a chuparle el pito a su padre mosco.

Ok, no.

Nada como disfrutar de unos churros con chile viendo sitcoms-de-mierda en mi sillón, tumbado, viendo estúpidos informerciales que me invitan a parar de sufrir. La televisión es una santa, inmaculada, con esas 32 pulgadas de alta definición casi puedo tocar el cielo, casi puedo respirar el aire puro de las altas planicies de Nueva Zelanda, casi puedo tocarle las tetas a Sarah Palin. Pero nada de eso. En vez de estar disfrutando de mi gloriosa holgazanería, me he puesto a correr, y le he tomado un enorme gusto. Cada vez rompo mis marcas, y lo que comenzó como un reto pedorro en una carrera de Cinépolis, se ha convertido en un vicio, en algo que me ha permitido demostrar que soy capaz de superar mis debilidades.

Ahora, pueden insertar el tema de Eye of the Tiger. No lo pondré porque la canción que atañe a este post, es la siguiente:



Cuando voy corriendo, veo como me observan las estrellas de la noche. Veo cómo me supero y veo cómo las supero. Porque si, ellas están ahí, estáticas, pero yo sigo en movimiento, aunque sea sólo una pequeña célula en este universo. No sé a que juegue el universo con nosotros, tal vez algún día llegue un agujero negro y nos devore y este post valdrá madres. De por sí...

Vale madre...

Cheers...

La pieza fría

La venganza es un plato que se sirve frío.
-Viejo proverbio Klingon

Me sorprende tener encima un montón de situaciones difíciles de resolver. Problemas pues. Antes, supongo, la vida no era tan complicada. Era lo que los viejos decían: "antes, lo que ahorita me cuesta 20 pesos, me costaba 20 centavos". Si, antes no había el desmadre que hay ahora, anciano. No había Zetas, ni mantras, ni Star Wars, ni CR7... Ni Justin Bieber...

Odio a ese morro...

Anyway...

Nada como ver estúpidas caricaturas on-line españolas-catalanas de futbol y gente que disfruta verlas. No podría confiar en gente que se la pasa divagando con querer ser español y es más frijol que...

No es que los españoles no sean cool, lo son, en alguna medida. Las españolas, ni hablar. Las argentinas también. Las francesas. Las italianas. Hey, que me he salido del tema y no he llegado a donde ocupo. Pues bien. La idea es esta, la lluvia de problemas que tengo ultimamente es gracias a mi pinche necedad de no ceder -jojo -en gran parte porque ya no confío en las mujeres. Si confío en mujer. Vaya, es una gran incoherencia (por eso les gusta venir, no se hagan) pero es cierto, no podría confiar en alguna otra mujer. He tomado una actitud bastante defensiva en contra de ellas. Bastante cautelosa. No es que me esté haciendo mandil, digo, eso es como el plus. La cosa es, que a medida que les abres las puertas de tu amistad (o pseudo-amistad) te empiezan a jalar de lo que puedan tomarse.

No todas son así. Sólo algunas. Las sabes distinguir. Y no sólo las mujeres, las personas en general. Aprendes a tomar distancias, a saber cuando caes bien y cuando caes mal. Mi capacidad para hacer amistad es -relativamente -limitada. Soy como esos vídeos de hacer zumba que hacen las personas traumadas con su peso: todos quieren verlo, más no hacerlo. En mi caso, todos quieren algo de mí, pero no quieren saber nada de mí. Y mi problema más fuerte es que yo no hago caso de esa gente.

Dah!




Lo mitómano, lo cabrón, lo hijoputa, bueh... No se quita, sin embargo, tengo una promesa que cumplir. Es una cuestión de amor propio. De aquí hasta el final de mis días, porque no hay una cuarta vez. Sin embargo, como buen mitómano, sé distinguir cuando alguien está chingando. Si nos vamos a chingar, vamos a ver de qué cuero salen más correas. Conste que no quería, pero cuando empiezan a afectar tu cotidianeidad, debes poner un alto. Ja, qué rudo. No me refiero a la cotidianeidad de chingar gente. No, es simplemente decir "basta". No te ilusiones.

No tengo intenciones de adelantar tu -inevitable -partida...

Cheers...

De lo peor de mi vida, eres lo mejor

Tengo varios malos pensamientos ultimamente. Será que estoy empezando a dejarme llevar. Como en los viejos tiempos. Será que ya no me mangonean tan fácil, será que el chantaje es un arma que ya no me va, que ya no me queda.

Estoy empezando a hacerme fan del running. Si, eso que la mercadotecnia te ha hecho creer que si lo haces, eres parte de la crema y nata, del jet set, de lo fresa. Y claro, del fitness y de la good condition. Impossible is nothing. Just do it. Forever alone. La eterna competencia del bien contra el mal, del ying y el yang, del burguer king contra los suplementos alimenticios. Yo balanceo eso. No iba a perderme de mi querida pizza (oh, mamma mía!!!) sólo porque una nutrióloga me dijo que estaba obeso. Ni madre. Mi ego es bastante alto como para sucumbir ante tal declaración. Corro, entreno, hago el amor, trabajo. Eso debe bastar para quemar las suficientes calorías que compenso con mi dieta diaria.

De a poco, se acerca la navidad, esa que nos permite ser harto felices. Pero primero, la añoranza del día de muertos. Si, ese donde pones tu altar y haces tus calaveras, y eres feliz mentando la madre a pocos y a muchos. Donde la burla es válida. Donde lo burdo es válido. Es aquí donde entra la emoción, claro, de lo poco que uno puede ser creativo. No valen las mentadas de madre. Es como un menage-a-trois entre tu mente y tus genitales. Una chaqueta mental pues.

Siempre trato de equilibrar, trato de mantener todo en perspectiva, pero resulta imposible a veces, sobre todo imaginando las mentadas de madre que te hacen tus ex. Una por no cogértelas, otra porque quedaron ardidas. Y no hallan cómo estar chingando la madre...

Soy un pinche malentendido...



A veces, resulta que uno no puede controlar el destino de las demás personas, vaya, ni que fuera necesario. Sólo que a veces muchas personas quieren seguir dependiendo de ti, y ese es el problema. Yo quiero depender de mí mismo, soy un pinche egoísta de mierda porque así me formaron mis padres, soy un pendejo mitómano-come-caca que se la pasa ideando cómo sobrevivir en ésta vida. Y si muchas personas no lo entienden así, ni modo. Ahora bien, soy humano, y cometo errores y puedo tener pensamientos muy cabrones, sobre todo cuando me hacen enojar. Soy impulsivo e incoherente, eso ya lo sabían, pero... Realmente no te deseo la muerte, tú solit@ lo estas logrando. Para eso, no necesitas mi ayuda. Sin embargo, te empeñas cada día en que tu odio y tu malograda "felicidad" acaben contigo. Sólo espero que no me jales las patas cuando te encuentres del otro lado.

Cheers...

Cassettes de antaño para borrarse

Alguna vez, posteé que nosotros somos un error de nuestros padres. Un error planeado. Un error no planeado. Al fin y al cabo, un error. O me van a decir que su papá dijo "hoy le voy a atinar para hacerlo". Nel. Ese fué un chascarrillo de El Creador. ¿Por qué? Porque nos hizo imperfectos.

Digo El Creador, porque para muchos el concepto cambia.

Y desde entonces, cometemos errores. Los mismos. Mi error por principio fue casarme sin estar enamorado. Eso no quiere decir que no tuviera ilusiones, claro que las tenía y muchas. Quería ser feliz. Y tal vez mi alocada, estupida, impulsiva e incoherente maceta supuso que lo sería con un niño en puerta. Grave error.

Mi decisión, no el niño. De hecho, fuí feliz el día que nació. Mucho. El muy cabroncito se sonrió desde el primer momento que le hablé. Por más que yo quiera, no puedo odiarlo. Es obvio que por ser mi hijo, sería una antirregla. Pero muchas veces hace lo imposible por hacerme encabronar. Supongo que yo cometía las mismas chingaderas que él, y ahora las estoy pagando. Todo esto, patrocinado por el karma. Bendito karma.

Mi mente siempre fué desordenada. Nunca tuvo un status estable. Vaya que, siempre fué de altibajos. Toda mi vida siempre fué de altibajos. Después vinieron los errores, las pendejadas y por último el irrespeto. Pinche irrespeto y desconfianza. Y ahí valió madres. Con ella, perdí mi identidad, sentí como que mi vida fracasó durante 27 años. Y con ella, mi capacidad de querer. Enterró todo. Tal vez fué por eso que seguí cometiendo pendejada tras pendejada. Y sólo el destino me llevó a cometer la Pendejada Mater. Si. Aquella que cometí en 2008 y de la cuál me arrepentiré toda mi vida.

Pueden ahora tocar el tema de Desiderata.

Pues bien, después de toda la novela al estilo Corin Tellado con Jorge Perugorría, Maricel Álvarez y Maribel Verdú como protagonistas, viene la calma. Si, adivinaron, la novela se llamaba "Tormenta" -la cual tuvo consecuencias -. La calma donde parecía que todo iba a salir bien. Sólo que no contaba con que el destino me daría la última estocada, aquella con la que terminé de aprender. Esa estocada, by the way, ya se casó. Después cometí estupideces, entre ellas, con personas que nada debían conmigo. Era un tren sin control, me llevé a varias personas en mi inmundicia. Me arrepentí varios días con sus noches, y vaya, no creo que me perdonen algún día. Ni que me entiendan tal vez, sólo espero que cuando nos veamos en la eternidad no me volteen la cara cuando les salude.

Alguna vez dije: "¿quién soy yo para criticar la mala vida?" e invariablemente respondí: "un conocedor". Si, caí a lo más bajo, donde los exploradores de la mala vida llegan. Ahora me siento mal cada que esas personas del pasado me presumen su felicidad. ¿Por qué? Vaya que, toda persona que haya compartido contigo algo, queda en tu corazón. De una u otra manera, tuviste una expectativa, un plan. Cuando te lo dicen, dices "ok, qué bueno por él o ella". Pero en el fondo, por más que te quieras hacer pendej@, arde. Dices "yo bien pude haberl@ hecho feliz". Sin embargo, te llega a valer madres. No quieres saber, pero te llega a valer madres. Es la incoherencia o el saber que nunca te perdonaron, ergo, nunca te perdonaste.



La cuestión es: ¿cómo borrar éstas vivencias, éstos recuerdos? Así como muchas veces he querido un carro que viaje en el tiempo para corregirlo, también quisiera que la mente fuera una cassettera que se pudiera borrar. ¿Para qué? Para poder llenarlo de muchas más vivencias sin dolor, sin penas, sin culpas. Pese a ésto estoy bien. Estoy feliz. Hago feliz a alguien. Y así quiero envejecer.

Todo depende del punto de vista. Desde aquí, donde estoy, todo se mira bien.

Y así seguirá, con una chingada.

Cheers...

La lluvia ácida

Es tan desesperante el querer avanzar y no puedas. Vaya que, la vida diaria consume. La vida se lleva a la vida. Es como la tormenta de arena en el desierto: arrastra más y más arena. Igual es en el mar con las olas. Muchas de éstas tormentas termino viviéndolas en mis pensamientos: los recuerdos van y vienen, golpean -a veces -con fuerza y otra -pocas -acarician y tranquilizan.

Algo así.

Hoy me cayó una noticia como bomba: la muerte de Amy Winehouse. De verdad, ésta drogadicta era super talentosa, y hasta creo que su misma inspiración -la cuál venía de sus vicios -me llegó a inspirar en algún momento de mis problemáticos encuentros. Cuánto daría por darme unos toques y tener una inspiración semejante. No sé, a lo mejor exagero. Con eso de que no me gusta. A lo mejor Andy Warhol, Diego Rivera, Octavio Paz se daban sus toques. Las drogas exploran lo más profundo del ser, sacan lo mejor o peor. La cosa es saber encausar todo ese talento y no desperdiciarlo en un vicio. John Lennon, por ejemplo, hacía eso. Lo canalizaba, no dejaba que lo consumiera. Sin embargo, a Amy le pasaron las dos cosas: lo canalizaba mientras la desintegraba. Es tal vez el error de los "27's". Creer que nada te puede dañar, que todo lo puedes. Bah, eso sería el error de los 20's. Crees que nadie tiene razón. Yo estuve en ese error alguna vez (como ya lo había posteado) y peor que sólo ver los toros desde la barrera. Es sólo pensar que eres chingón, que nadie es la neta.

Eso también te acaba. Fuck.



Muchas veces en mi vida, he cometido el error de entregar el corazón a lo pendejo. Eso ya lo sabían, creo. Soy una persona dañada en proceso de reconstrucción. Pero impulsivo e incoherente aún. Dicha reconstrucción está a punto de terminar. De ahí, creo, empezará algo que aún no he vivido, o que -al contrario -será un deja vu mejorado. Y hasta entonces, podré postear sobre el progreso. Sin embargo, con toda y mi experiencia, puedo decir que los recuerdos son como la lluvia ácida: carcomen mi pensamiento muchas noches. A veces palideciendo de arrepentimiento, otras de gozo. Es algo que me hace pensar: "no me dejes, porque sigo siendo problemático".

Tú sabes que no soy bueno...

Cheers...

Regreso

Hay veces en la vida que aprendes a reflexionar y dices 'cuántos pinches seguidores dejé por la vanidad!!??'.

Ok, no.

Regreso a blogspot. Wordpress ya me cansó con su vacío. Ya extrañaba los orígenes.

ORÍGENES... Chingau, no orines... Bueno, también...

Cheers...