Te lo dije...

"Pase usted" dicen todas las puertas en los negocios

No dudo que en los table dance también lo diga, la verdad nunca me he fijado. Será porque nunca he ido, y jamás lo volveré a hacer.

Jojo.

Las puertas tienen distintas formas, distintos motivos, distintas tonalidades. Pero al fin y al cabo, sirven para una cosa: abrir y cerrar. Abrir oportunidades, caminos, esperanzas. Cerrar capítulos, accesos, círculos. Cuando una puerta se cierra, es mejor dejarla así, aunque muchas veces -por difícil que parezca -siempre queda entreabierta, con un filo de luz en la obscuridad.

Me acordé, por alguna razón, de Björk.

I'm singin' in the rain...

La madurez, cuentan los que saben, son etapas en la vida que uno va pasando conforme va a adquiriendo experiencia. Sin embargo, la madurez no siempre es fructífera, vaya, siempre será irónica. Por un lado, lo verde choca con lo maduro, y sin embargo, uno aprende tanto de esas experiencias sin experiencia. Un 'Te quiero' ya no sabe igual que un 'Te Amo', o a lo mejor todo lo supera un 'Te añoro'.

Ah, los recuerdos... La indiferencia.

A veces quisiera que ciertas personas me odiaran, y yo asimismo, odiarlas. Esto, con el único y exclusivo fin (dirían algunos 'cuestión puramente profesional') de no pensar en esas personas. Sin embargo, no se puede. Lo correcto sería decir 'no se debe'. A veces pienso que tengo caca en la mente, me encanta stalkear las viejas experiencias, y revivirlas en cuentos tan fantasiosos que le mentarían la madre a La Rosa de Guadalupe o a los programas chafas estilo Talk Show. Con eso que no nos gusta lo pop -y menos a mí -pasaría de ser un sysadmin a un pinche guionista de pendejada y media que pasan en la tele.

O a un redactor de discursos políticos. No veo mucha diferencia.

No sé por qué me acordé de Platanito.




Casi todo en ésta vida es cuestión de negociar. Todo, sin excepción. Sin embargo, para muchas cosas, no hay contratos. A veces la pura mirada puede sustituir toda burocracia con tal de llegar al punto álgido que todos buscamos. Nada que ver con Ladies o Gentlemen. Esos son otra historia. Lo fácil resulta difícil, en una ecuación bastante complicada.

Ah, la felicidad.

Sin embargo, muchas veces podemos llevarnos el chasco de nuestra vida, los espejismos de la vida consisten en confiarte y -muchas veces -fracasar en el intento. Tanto que, en varias ocasiones, tropiezas y vuelves a levantarte. Tocar fondo, le dicen. Pero ¿aprendiste? ¿valió la pena? Es el Te lo dije, la voz de la experiencia. Y sin embargo, es la pinche terquedad del experimentar nuevas sendas y terrenos, donde todo marca un parteaguas. Es el no hacer caso y que te vale madres la espera. Tal vez, y solo tal vez, es seguir una línea recta como los caballos percherones, donde lo único que importa es el ego y no la historia. Pero como toda puerta, la historia tiene dos lados. Y lo importante es decidir si se cierra o se deja abierta. Lo jodido es dejarla entreabierta, corromperse a uno mismo cada que acude a esos recuerdos.

Ah... La corrupción...

Cómo amo éste pinche país, carajo...



Cheers...

2 comentarios:

la MaLquEridA dijo...

En un país como el nuestro, la puerta se deja entreabierta para que por ahí entre la corrupción.


Beso mi Mau

Anarquista Superestrella dijo...

¿Y a quién no le gusta decir 'Te lo dije'? Al fin y al cabo, es un retrato de la doble moral que existe. La doble moral es -en sí -como una puerta, pero emparejada. Es tan predecible y tan corrompible como el precio que cada quien tiene.

¿O no?

Ash...

Cheers...