En la orilla (reloaded)

"A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti (sic). Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí sólo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como ésta.

Y tú, en verdad la atravesarás, claro está. La violenta tormenta de arena. La tormenta de arena metafísica y simbólica. Pero por más metafísica y simbólica que sea, te rasgará cruelmente la carne como si de mil cuchillas se tratase. Muchas personas han derramado allí su sangre y tú, asímismo, derramarás allí la tuya. Sangre caliente y roja. Y esa sangre se verterá en tus manos. Tu sangre y, también, la sangre de los demás.

Y cuando la tormenta de arena haya pasado, tú no comprenderás cómo has logrado cruzarla con vida. ¡No! Ni siquiera estarás seguro de que la tormenta haya cesado de verdad. Pero una cosa si quedará clara. Y es que la persona que surja de la tormenta no será la misma persona que penetró en ella. Y ahí estriba el significado de la tormenta de arena."

Fragmento de Kafka en la orilla de Haruki Murakami

Actualización del día del niño (éste es un correo que escribí el año pasado y quiero retomarlo el día de hoy)

"Cuando yo era un niño, quería mucho a mis padres, jugaba y reía con ellos. Cuando tenía tarea, ellos siempre me apoyaban y gracias a ellos, tenía muchas ilusiones, quería ser bombero, policía, presidente, un líder...

Al paso de los años, fui descubriendo que el trabajo era necesario para generar dinero y poder sobrevivir: comer, comprar cosas, etc. En mi adolescencia, descubrí que la ambición por el dinero era lo necesario para poder ser feliz, que estudiando podía lograr lo que yo quisiera y empecé a ser malévolo, a pasar por encima de la gente para conseguir lo que quería, trabajo era mi filosofía y pasaba noches en vela estudiando y haciendo tareas, para al siguiente día después de la escuela ir a trabajar. Mi egocentrismo (o "confianza en mi mismo") iba aumentando día con día. Mujeres me sobraban, compre mi primer auto y empecé a pagar deudas.

Conocí a una mujer, la madre de mi hijo. Traté de darles todo: ¿se enfermó? Le compro medicina ¿necesita útiles para la escuela? Le compraba libretas, lápices, etc. ¿necesita ropa? ¿juguetes? ¿zapatos? Cuando mi hijo cumplió los 4, en su cumpleaños, noté que su carita estaba triste. Su madre y yo estabamos separados y el a duras penas comprendía lo que pasaba. Yo lo abracé, y le dije que le quería. Le pedí perdón por haberlo dejado y le dije que era mi corazón, que era mi orgullo. Pero aún así su carita seguía triste. No sabía como ayudarle, cómo consolarle... En la conversación, le pregunté ¿qué quieres ser de grande? Y él, alzando su pequeña cara inocente, me dijo entre lágrimas "Quiero ser como tu papá" Quedé callado.

Empecé a recordar que yo también quería ser como mi padre cuando pequeño, que en algún momento
de mi vida mis ilusiones se quedaron guardadas, que mi esencia y vocación de líder estaban perdidas. Solo ahí, atiné a decirle "No padre, yo soy el que quiere ser como tu"

Este día del niño, saca al líder que tienes dentro, haz que tus hijos no pierdan la ilusión y si te tienes que arrastrar, ensuciar o correr, hazlo... Haz lo que tengas que hacer para que tus hijos siempre quieran ser como tu.

Muchos piensan que la madurez es dejar de ser niño. Solo para que en su lecho de muerte, se den cuenta de lo contrario.


Muchas veces pensé el por qué no pude conservar las mismas ilusiones que tenía de pequeño. Mi fuerza reside en mi niño interior, ese que hasta la muerte conservaré a pesar de querer sacarlo a lo largo de mi vida.

Cuídense de la influenza (y de las influencias gubernamentales, de esas que hacen más daño)


Maybe I just wanna fly, wanna live, I don't wanna die...

6 comentarios:

DÆMOИ dijo...

Cubrebocas?

Sabe, acá ya están multando hasta a los que ponen puestos en los tianguis...

Da igual, casi no hay gente en ningún lado, ya cerraron parques y demás.

Me aburro, y luego en mis vacaciones, ja!

MauVenom dijo...

Cuídate igual

no somos lo que pensamos de niños porque la realidad de la circunstancia es algo con lo que no contamos nunca

y más vale que olvidemos lo que pensamos que seríamos

mejor ser lo que somos

No hagas tonterías... mejor escríbelas, ya llegarán días de poderlas llevar a cabo de nuevo.

AnArQuiStA SupEresTrellA dijo...

Pues... Hoy decidí que no le voy a temer a esa chingadera, ya me harté: no puedo ir al cine, no puedo hacer ejercicio, NO PUEDO VER A MI CHICA ¿entonces? ¿qué chingados? Decidí que no usaré tapabocas, total, con lavarme las manos basta... Si me va a pegar, que me pegue, total no me va a tumbar...

Cheers...

AnArQuiStA SupEresTrellA dijo...

Mirá que, la cuestión es que quisiera ser niño, no tener las preocupaciones que tengo, no tener una mente tan jodida... Ser inocente, dulzón... Preocuparme por salvar a los pobres o jugar nintendo... Tener que hacer la tarea y jugar en las tardes sin la preocupación de tener que trabajar para hacer dinero...

It's evolution baby...Cheers...

oNDSKa FLiCKa dijo...

para todo hay tiempo, puedes ser responsable en horario de oficina y un niño malcriado el resto del tiempo incluso dentro de tu horario laboral jeje, así la vida es mas divertida, creo.

En cuanto al peque, cuida de no romperle la imagen que tiene de heroe, esos golpes son dificiles de superar, luego uno anda con preguntas que no tienen sentido buscando respuestas donde no las hay.

AnArQuiStA SupEresTrellA dijo...

Eso quisiera... Desgraciadamente he cometido tantos errores que tal vez ya se haya hecho a la idea de que no soy lo que él espera...

Tendré que esperar...

Cheers...