La sirena etérea (Cuento) - Parte 2

Abril, 1952.

Han pasado alrededor de 6 días con sus noches. Calculo que debe ser Abril para entonces. Mi barba está ya muy crecida y mi cabello parece un estropajo. He recorrido la pequeña isla, la cual debe tener un kilometro y medio de extensión. No existen animales y todo lo que hay es maleza y muchas palmeras. Con las hojas de éstas, he creado un pequeño refugio y he utilizado ramas secas para crear algunas fogatas. No he tenido mucha suerte cazando peces, sin embargo, he comido algunos moluscos que he hallado. Aún no me queda claro como es que llegué a la isla. La marea sin duda era muy tranquila para poder llevarme en poco tiempo hacia ella. Sensaciones de paranoia me invadían: ¿y si no viene nadie? ¿si muero aquí? De a poco, fuí tranquilizándome conforme pasaban los días. Quería convencerme de que algún barco pasaría y podría localizarme.

Esa noche, algo extraño pasó en mi sueño. En él, aparecía una figura femenina desconocida. Brillante. Como una imagen religiosa a la que había de adorarse. Sólo cantaba. Pero ese canto me daba una sensación de tranquilidad. Al final del sueño, esa imágen me decía "Tranquilo" y me lo repetía una y otra vez. Cuando he despertado, había cuatro conchas de mar a un lado mío. No recuerdo haberlas puesto ahí, más no le presté mucha importancia a ese detalle.

Con todo eso, sentía una profunda calma. Mi hermano, pensé. Tal vez me ha mandado un ángel para cuidarme. Pierre y yo éramos el cuadro de la familia. Un par de muchachos tranquilos. Nuestra diferencia de edades éra poca: el era menor por un año, ya que mi madre se embarazo casi después de que yo nací. Nuestras vidas dieron un giro con la guerra, él alcanzó a salvarse de ser enviado a un campo de concentración ya que había huido con Jeanine justo a tiempo. Mis padres y yo no tuvimos la misma suerte. Ahora mismo se me escapan las lágrimas. Nunca he querido saber qué les pasó a ellos, pero seguramente están ahora los tres juntos y quiero pensar que me están cuidando.

El suceso se repitió por 3 o 4 días. Me empecé a preocupar. ¿Será que estoy desvariando? Una dieta a base de cocos, moluscos y algunos peces no era algo a lo que estuviera acostumbrado. Decidí quedarme en vela esa noche. Ese tipo de sueños, aunque bellos, me empezaba a cansar. Pensé que lo mejor sería dormir en el día. La luna iluminaba esa noche, y se oía como siempre el rugir de las olas. Había subido la marea como era normal. Encendí la fogata y me dispuse a leer mi diario. No era gran cosa, había algunas cuentas apuntadas y lo demás eran pensamientos que esporádicamente escribía antes de que se escaparan. Quería escribir, pero nada se venía a mi mente.

Para entonces, pensé que la familia de mi hermano en Francia ya lo habría sepultado. En eso estaba, cuando de pronto una luz parecida al fuego emanó del mar. Una luz muy brillante. Estaba oscureciendo y la luz se hacía más intensa a cada momento. Empecé a sentir un pánico enorme. Nunca había visto algo igual y sólo atiné a apagar rápidamente la fogata y correr al pequeño refugio. Los marineros del barco hablaban de seres fantásticos que aparecían del fondo del mar y se comían a los seres humanos.

-Ven -dijo esa luz con extraño acento. - No temas.

La voz, aunque extraña, era hermosa. De pronto, me dí cuenta que era la voz en mis sueños. Eso me dió una súbita calma y decidí salir.

-¿Qué hacéis aquí? -preguntó la luz.

-Mi barco ha naufragado y llegué aquí -respondí un poco temeroso.

-He visto a varios de vuestra especie, la mayoría muertos a causa de hundimientos.

-¿Quién eres? -pregunté con un tono imperativo, y ella me ha respondió con una palabra a la que no he encontrado sentido. Mencionó algo como Laishyaga. -Es un poco complicado vuestro nombre.

-Es difícil para ustedes comprender el lenguaje de nosotros los seres del mar.

-¿Seres del mar? Nunca había oído de una especie que fuera una luz brillante que hablara.

La luz echó a reír. Noté que permanecía en el agua, exactamente en el mismo punto. Era extraño, las olas a su alrededor apenas y se formaban. La brisa había decrecido un poco más de lo normal.

-¿Una especie de luz habéis dicho? Acercáos un poco más.

Tímidamente lo hice, y conforme lo hacía la luz iba decreciendo en brillo. Súbitamente mis rodillas estaban cubiertas de agua de mar. ¡Era la imágen femenina que había soñado! Quedé petrificado. Pensé que tal vez estaba soñando otra vez y he tenido que pellizcarme el brazo para saber que no estaba dormido.

-Pero ¡no es posible! ¿Cómo habéis salido de mi sueño?

-He visto que te haz alimentado de algunos conocidos míos. -dijo mientras sonreía.

-Disculpa. Es que por lo visto no hay nada más por aquí y he tenido que hacerlo.

-Oh. No os preocupéis. Los tiburones también lo hacen. Es como una especie de ciclo. Y ¿cómo os debo llamar?

Dude en contestar -Maurice, si no es muy complicado.

-¿Mereige? -dijo ella mientras sonreía.

-Si, Mereige está bien. ¿Cómo es que puedes comunicarte conmigo?

-Os estoy hablando con el pensamiento. No podría mencionar las palabras que vosotros utilizáis. Sonaría como un aullido. Muchas veces los marineros se han espantado de mi voz. Escucho que incluso se burlan. He vivido lo suficiente para comprender lo que ustedes pronuncian.

-Pero vuestra voz es hermosa. A decir verdad, me da una sensación de calma.

-Tu no pertenecéis aquí...

Dicho ésto, desapareció.

-¡Noo! ¡No te vayas! -grité llorando -No, por favor... -y mis rodillas cayeron sobre el agua que iba y venía a golpe de ola...

¿Quién era esa bella mujer? Poco sabía de los seres fantásticos que habitan en el mar. Me he quedado dormido. La emoción de poder hablar en días me dió una agotadora tranquilidad. Antes de dormir, había optado por llamarle Juliette. Era menos complicado que el nombre que había mencionado.

Pasaron 4 días con sus noches. No había señales de vida. Ni siquiera Juliette había aparecido de nuevo. Empezaba a creer que estaba loco. Nadie en su sano juicio podría ver semejante imágen en medio de la nada. Prefería dormir que gastar energías en siquiera pensar. Sin embargo esto último no lo podía evitar, una pregunta rondaba en mi cabeza como torbellino: ¿Quién eres?

13 comentarios:

San.. dijo...

Me encantan las historias como esta!!!

No sabes cuando es real.. cuando es un sueño...
Quien eres!?!

No se si quiero saberlo... quizas al saberlo se terminara el enigma y con ello la historia??

me dejas enganchada de nuevo...

Besosss.....

Jolie dijo...

... a veces entre sueños yo me lo pregunto...
"quien eres tu" y después me viene a cuento.

Dendrita dijo...

Buena la segunda parte. La historia, a mi parecer, da un giro: ¿se mezcla la realidad con la fantasía? ¿fue un sueño, fue real? Lo que sigue prevaleciendo es la sensación de soledad, pienso. Te sigo leyendo.
Saludos!!!

A dijo...

Quiza no loco, solo un poco mas cercano a otra realidad.

Abundan, Anarkista, abundan.

Besos de-mentales
A

NTQVCA dijo...

Petrifícado es la palabra correcta para el pobre de tu protagonista, que por mucho que soñemos con seres de fantasía se ha de haber quedado mudo frente a la sirena.
Siguele, siguele!

DIANA dijo...

Que bella historia, la verdad me sorprendes..he?
Es inédita ? es tuya?..bueno, poco importa si la podemos seguir aqui en tu blog...

=)

Abrazos!

Diana

la MaLquEridA dijo...

Vaya¡
es una buena historia,
espero que el desenlace sea mejor.


Oye?
no era una sirena?

AnarKista Super Estrella dijo...

San:

Muchas veces cuando conocemos a alguien que nos cautiva, y hemos llegado a nuestros aposentos, nos hacemos esa pregunta ¿no te parece?

Jo:

A veces quisieramos que la vida fuera tan buena como un cuento... Y sabes, si se puede... Nosotros nos encargamos de hacer el script, sólo que a veces nos lo complicamos, a veces causa propia, a veces ajena...


Den:

La soledad es parte fundamental de ésta historia... A veces quiero reflejarme, pero hay ciertas limitantes (no estoy en una isla) que me hacen reflexionar acerca de eso... A veces soy tan víctima, jaja!!

Estim-A-dísim-A:

Mirá que, los hay de locos como no tienes una idea...

Todos los que escribimos un blog, por ejemplo, jajaja!!

NTQVCA:

Imagina que vieras a (pon el nombre del artista -comercial, porno o independiente -que más te guste)... ¿Cómo te quedarías? Jajajajaja!!!

Ajá, yo también: petrificado, aunque después le saltaría encima a besos... Para que después los de seguridad me molieran a madrazos...

Compañera Diana:

Pues si, jiji... Ahí la voy escribiendo con pedazos de realidad y fantasía... Ya al último, verán el motivo que me impulso a escribir...

Querida Malquerida:

Como dice el Director: dicen que el protagonista dijo que si, creyó que era una sirena, aunque cosa tan bella no es tan fácil de argumentar y asegurar...

Un abrazo chicas... Puro Girl Power el día de hoy... Empiezo a entender que viven entre realidad y fantasía ¿y saben? Qué bueno... Sigan así, porque eso es lo bonito de ser mujer...

Hoy ando tan sensible, jajaja...

Cheers...

MauVenom dijo...

Perdón que tarde en venir pero mi internet es una porquería y se va todo el día y por el otro lado como estás escribiendo la enciclopedia de las sirenas pues me tardo en leer... se me juntó el trabajo

porque yo sé que es una sirena

es más, se el verdadero nombre de la sirena

seguiré pendiente del resto de la historia

me preguntó, como resolver los sentimientos entre un humano y una sirena si son de mundos tan diferentes.

Abrazote.

AnarKista Super Estrella dijo...

Jajajaja!! Me haz hecho sonrojar!!

Ah qué Tocayo, pues si... ¿Qué te puedo decir?

Pues ya publiqué el desenlace...

Con todo y todo jajaja...

Mi internet también apesta...

Y como se deja entrever en la historia: los seres de mar no se pueden quedar con los seres de tierra... Me sonó a Mishanti o a Mizada y sus horóscopos...

Un abrazote Tocayazo!!!

Cheers...

Rous dijo...

Wow!!! y mas Wow!!1 me encantaaaaaa ya quieor la siguiente entrega porfavor ya necesito saber que pasoo saluditos ansiosisimos

AnarKista Super Estrella dijo...

Jajaja! Hola mi Rous...

Pues ya está!! Jiji...

Saludotes!!

Cheers...

Sr.M dijo...

Chale, si era una vieja, no puede ser posible, hasta en los sueños son ogt's y nos dejan en lo mejor, ppfffttt!! saludos man.