La Sirena Etérea (Cuento) - Parte 1

Marzo, 1952.

Han pasado 7 años ya. Mi mente no puede dejar de lado los terribles momentos que viví. No puedo olvidar las torturas, las muertes y el llanto de todos los que -como yo -estuvimos a un metro del infierno. Hay unos que ni siquiera eran judíos, y ellos sólo los mataban por placer. Ahora tengo 29 años. Y administro un local de bonetería. Tuve que emigrar a América para poder prosperar, en mi natal Francia no había ciertamente una estabilidad económica.

- ¿Maurice? -llegó intempestivamente un hombre -¿Maurice Delacroix?

Asiento. El aire de éste personaje me llena de cierta tranquilidad.

- Ha llegado éste telegrama. Firme aquí por favor.

Por lo regular, estaba acostumbrado a recibir telegramas de mis proveedores, por lo que -aparte del rostro no conocido -no me resultó sorprendente dicho documento, hasta que lo abrí: era de Francia. Con cierto temor, deposité suavemente el papel sobre el mostrador y no me atreví a leerlo. Decidí que lo mejor era esperar a la noche para revisarlo con detenimiento. Nunca se sabe qué podría ser. Malas noticias, pensé. Nunca he sido bueno para lidiar con la frustración.

Al llegar a mi habitación -vivía en un pequeño departamento al este de Chicago -saqué el sobre y lo tendí sobre la cama. Medité un momento, como para tomar fuerzas y llenarme de decisión. Abrí el sobre:

"Querido Maurice. Espero te encuentres bien. Vuestro hermano ha fallecido victima de tuberculosis. Esperamos que vengas. Jeanine."

Jeanine era la esposa de Pierre, mi hermano. Lo único que me quedaba en este mundo. Ahora se ha ido. Lloré. Perdí el conocimiento de tanto hacerlo.

- Un boleto a Indiana. Primera clase. -pedí al boletero del tren.

Esa semana fue lenta, los segundos me parecían minutos. Cometí demasiadas estupideces en mis labores. El barco zarparía un viernes de Nueva York, así que siendo sábado llegaría a tiempo. Tardaría al menos 3 semanas en regresar así que dejé todo listo para no tener el más mínimo problema. De Indiana, iría a Pennsylvania y de ahí a coger un tren para Nueva York. Era la ruta más rápida.

El barco se llama "Rosemary" y hacía las veces de buque carguero. El tránsito por mar era todavía preferido a pesar de que los vuelos comerciales estaban en auge. Me sorprendía mucho el poder volar pero me daba un pánico horrible. Ha habido muchos accidentes y pensé que era mejor viajar por mar.

Mi llegada a Nueva York se vió ensombrecida por un par de acontecimientos extraños: un niño murió víctima de caer del tren que iba de Ohio a Penssylvania y un asalto que sufrimos a manos de una mujer vestida de monja. Afortunadamente, todo mi dinero lo tenía guardado en el banco y poseía una cuenta de cheques con el que pagaba las sumas más fuertes. No tendría problema en sacar algo de dinero cuando llegara a mi destino.

Zarpamos a las 3 de la tarde. El Capitán de nombre Edward Richards anunció que nuestra llegada a Francia sería en al menos 4 días. Tiempo suficiente para meditar y sacudir el dolor, aunque éste regresara en cuanto pisara la madre patria. Durante el trayecto, me sobresaltaba al oír los ruidos de los aviones que pasaban. Me recordaban de inmediato las ráfagas y los gritos de dolor y muerte que viví en la guerra. Las dos primeras noches me costaba trabajo dormir. Era como volver a vivir la pesadilla.

Sería el día 22 de Marzo. Era una tarde cálida, pasaban las cuatro de la tarde. De pronto, el estruendo. Salí de mi camarote para ver que el barco despedía humo de uno de los lados. La gente gritaba y la alarma sonaba. Otra vez la pesadilla se hacía realidad. De inmediato, entré a mi camarote y me puse el chaleco salvavidas que estaba en el clóset y tomé mi diario y mis pertenencias más ligeras. Me disponía a subir junto con otros al barco salvavidas cuando sonó el segundo estruendo. Esta vez había sido una caldera. Y volamos por los aires.

El brillo del sol terminó por calarme los ojos. Me hallaba flotando boca arriba gracias al chaleco salvavidas. Como pude empecé a reaccionar, todavía estaba aturdido por lo que había pasado. Me dí cuenta que ese sol era de mañana, debían ser como las 12 del medio día. Estaba solo. Algunos restos de madera y metal me acompañaban. Tenía sed. Mucha. Mis pertenencias, así como mi diario estaban mojados, pero era lo que menos me importaba en ese momento. Nada a mi alrededor. Tal vez ese era mi destino, morir en medio del mar, de insolación o comido por tiburones. Después de la guerra, pocas cosas me daban pánico y empecé a sentir una sensación de tranquilidad. Mejor morir así que a manos de los Alemanes. Ya vendrán a rescatarme, pensé.

Pasaron dos días con sus noches. Nada. Mi barba había crecido mucho y mi mente empezaba a desvariar. De vez en cuando movía las piernas para avanzar. Debía ahorrar un poco de energía. Estuve tentado muchas veces a quitarme el chaleco salvavidas para poder ahogarme. Ahogarme y morir felizmente en el fondo del mar. Tanta soledad y tanta inmensidad me ponían en una situación de locura moribunda. Al inicio del tercer día, dormía boca arriba, cuando algo gelatinoso cayó en mi frente y me despertó. Era excremento de gaviota. Merde, alcancé a exclamar. Pero reaccioné. Sólo había gaviotas si había tierra cerca. Y empecé a voltear desesperadamente, y ví a lo lejos una pequeña isla.

No sé de dónde saqué fuerzas para patalear, pero lo hice alocadamente, tanto que sentía que no avanzaba. Estaba muy débil, y el ímpetu sólo me duró unos cuantos minutos. Mi pierna derecha se acalambró y no pude avanzar gran cosa. Me desmayé.

Al despertar, yacía sobre la playa. Eran tal vez las 6 de la tarde y se oía el ruido de los truenos. Frente a mí, se erguían una serie de palmeras y un montón de cocos a sus pies. Sin dudarlo, corrí hacia ellos. Como pude, abrí uno de ellos y bebí de su agua. Empezó a llover y lejos de refugiarme, me quedé ahí bajo la palma. Tal vez caiga un rayo y me parta de una buena vez. Pero no pasó.


19 comentarios:

Jolie dijo...

Mi mente está atribulada no tengo palabras... creo que necesito sentarme respirar... oh maurice esto está ...

AnarKista SuperEstrella dijo...

Me encantan las lluvias de playa...

Las veces que he ido (el par de veces) ha llovido...

Y bueh... Todavía falta...

Ji...

Kitsches mi Jo... Hartos...

Cheers...

DIANA dijo...

Hola!!

que buen cambio le hiciste al blog, me gusta =)
Respecto a la historia, me has dejado intrigada...esperemos la continuación...

=)

Saludos!!

AnarKista SuperEstrella dijo...

Jijiji, muchas gracias compañerita Diana...

Todo se lo debo a mi manager...¿Dónde he escuchado eso?

Ash...

Saludotes!!

Cheers...

Rous dijo...

Espero la continuacion esta muy buena tu historia, tu la escribiste? :D mis felicitaciones y el blog mmm lo veo algo triste pero si a ti te gusta a mi tambien :d saluditos desesperados

AnarKista SuperEstrella dijo...

Jelou Rous:

Si, jiji... Verás, éste cuento es muy especial, y en el último capítulo verán por qué...

Espero...

Y bueno, dicen que el negro es elegante, a mi me parece más bien cool... Ahora resulta, jajaja...

Muchos saludotes!!

Cheers...

geralwOonka dijo...

Holas, como la vez anterior
un placer leerte
y diantres¡¡ lo escribiste tu??
me gusta
esperare con ansias la 2a parte
saludos x ay
bye bye

geralwOonka dijo...

aiii antes de comentarte
tu blog era distinto
esta chido

MauVenom dijo...

Varias cosas pasan por mi mente pero serán los acontecimientos los que me harán saber que debo decir o no

de hoy te diré que me intriga la historia, tengo duda técnica por tanto avión que mencionas y el año en que transcurre, sé de aviones, pero no es tan importante, es una exageración mía, obsesión de profesional

me frustra su vida y que no pueda llegar... pero tengo ansia de saber

- - -

Agradecería más información de la tal Luisa Fernanda que aún con su nombre de grupo para adolescentes me tiene realmente motivado con su canción, aún ccon ese "a mi ladito" que le da al traste a la cuadratura.

un abrazote

AnarKista SuperEstrella dijo...

Estimada Geral:

Pues si, cambios a cada rato (por ahí me dijeron que el negro dificulta mucho la lectura de post largos) así que le cambié un poco...

Se aceptan sugerencias...

Y bueno, estoy trabajando en la segunda parte...

Cheers...

AnarKista SuperEstrella dijo...

Querido Tocayazo:

En la mía también pasan muchas cosas, pero pasan tan rápido que no las cacho... Eso no es novedad...

Ahora que, cumpliré con el cliché para salvarme de las dudas técnicas: Los personajes, situaciones y/o datos técnicos de ésta historia son ficticios. Cualquier semejanza con la realidad, es mera coincidencia. Así ya no hay bronca, jajaja...

Mirá que, a mi también me gusta la cancioncita, pero a duras penas supe quién la cantaba jajaja, y eso porque estaba hasta las chanclas en un bar de mala muerte...

La verdad era un antro muy chido...

Ash...

Un abrazote Tocayo, espero con ansias el próximo domingo para desentrañar el misterio de tus letras...

Cheers...

Dendrita dijo...

Esta primera parte del cuento me hizo pensar en dos cosas: soledad y nostalgia. Me agrada. Espero la segunda parte.
Saluditos!!

AnarKista SuperEstrella dijo...

Señorita Dendrita:

Pues algo hay de eso jiji, espero que la segunda parte sea de continuidad y agrado...

Hasta yo tengo expectativas de mi...

Cheers...

la MaLquEridA dijo...

Creo que me la tendré que leer mañana con más detenimiento,
porque ya le estoy viendo cara así como del titanic o whatever.

Para no decir sandeces vendré mañana,
auch¡ el yoga estuvo duro.


Dulces sueños.

AnarKista SuperEstrella dijo...

Jajajaja!!! Sólo que éste personaje dijo Soy el rey del mundo en la bañera y ahogándose de borracho...

Aparte iban puros hombres en el Rosemary y a menos que alguno fuera gay...

Uy... Con lo borracho se le olvidó tal vez o... Qué se yo... Así me contaron la historia, y yo sólo la escribo...

Jajajajaja!!

Saludos mi Malquerida...

Cheers...

NTQVCA dijo...

Parece que nuestro protagonista trata de abandonarse, a morir ahogado y aún asi patalea hasta desfallecer. Una vez salvado pide que le caiga un rayo encima para terminar de una buena vez...se me hcae que no se le va a hacer.

AnarKista Super Estrella dijo...

Mirá que... Pensé que no lo iban a notar mi NTQVCA... Son como aquellas veces en la vida en la que nos queremos morir cuando parece que todo terminó...

A mi me ha pasado eso muchas veces...

Otras veces me quiero largar al caraxo, pero, por varias razones me aferro a vivir...

Sobre todo cuando visito el blog del Director...

Aaaayy nanitaaa!!!

Cheers...

San.. dijo...

No se si quedarme aqui y guardar lugar para la segunda parte.. o ir y volver.. ir y volver hasta que sea el momento....

Que decir.. me dejas con un gusto nostalgico.. de ese que si da gusto saborear cada tanto...

Un beso!

AnarKista Super Estrella dijo...

Muchas gracias por tu comment San!

Mirá que... Lo mismo me he preguntado un par de veces ¿irme o regresar? Claro que de forma sentimental, que es más complicado todavía...

Un abrazo!!

Cheers...