All my people

Qué tal, soy yo... El innombrable... Y no, no soy el pelón que a todos se les vino, ji, a la cabeza... Pues bien, heme aquí escribiéndoles en un día que pinta bien, con muchas noticias, bueno no tan interesantes: cámaras en la capirucha, la ciudadana francesa que alega ser inocente, descabezados en Jalisco, bueh... Muchas notas rojas...

Hoy empezaré hablando sobre la paciencia. La paciencia es, según yo, la capacidad para soportar ciertas situaciones adversas a las que un@ no está acostumbrad@. Hay gente que tiene mucha paciencia, y otros, de plano no. De ahí que, cuando uno tiene paciencia con alguien, tiene la esperanza de que mejorará mediante métodos científicos o de plano agresivos -brutales, sadomasoquistas, etc. -para poder lograr el objetivo. Bien, no soy alguien que sea paciente, y me imagino que a muchos de ustedes tampoco les va, ya que ¿a quién le gusta perder el tiempo? Bueh, a mi no, y menos en estos tiempos tan agitados, de modernización continua. Bah, soné a diputado plurinominal, de esos que nadie conoce y, por lo regular, ni en su casa los quieren. La cuestión es, no soy alguien a quien le guste admitir sus derrotas, pero sé reconocer cuando alguien tiene razón. Y por lo regular, ji, admito mis errores... O derrotas... De ahí que mucha gente me tenga paciencia... Y a otra tanta, que no me tenga mucha porque, por lo regular, soy irreverente e impulsivo.

En fin, estimad@ lector(a), olvidé comentar la encuesta anterior. Cuatro de cada diez mexicanos que visitaron este humilde blog (ja) opinan que todos debemos tener un arma para defendernos contra la delincuencia. Es un porcentaje importante considerando las pobrezas con las que me manejo, pero ¿sabe usted disparar un arma? ¿ha cargado siquiera una vez alguna? Yo si, la he cargado, pero no la he disparado. Bueh, a lo que más he llegado es a jugar Duck Hunt en mi más tierna infancia, o Time Crisis en alguna maquinita de cine. Por cierto, nunca he puesto un correo (hasta ahora, si no se han fijado, en la cabecera) en donde se acepten mentadas o críticas. Abstenganse de hacer sugerencias, porque no las tomaré en cuenta. Este blog es libre, como el voto (jaja) y no se vende, muajá. Muajá es una onomatopeya, que utiliza regularmente el doctor Chunga.

Soy un personaje depresivo, de ahí que los capricornio seamos tan mamucos a la hora de expresarnos, la cosa es que puedo estar en las nubes (nada que ver con ese medicamento que anuncian para las hemorroides) o en el suelo, tirado y no precisamente para contar los granitos de polvo que hay. Hay veces que escribo para motivar, según yo, y necesito incomodar para despertar o herir susceptibilidades. El dolor te hará libre. Sin dolor no te haces feliz. Debería ser emo, los emos son la onda. Con sus jeans ajustados, sus playeras color rosa mexicano y sus peinados. Bah, mejor no, mejor me vuelvo pulmer. En fin señoras y señores, es martes. Lo bueno es que pasó el lunes y espero que su inmundicia no los acabe de hundir. Odio mi trabajo. No es que no me guste, pero lo odio. ¿Nunca han escuchado la expresión te odio pero te amo? Algo así, pero ya he escrito sobre mezclar los sentimientos con el trabajo. No deja nada bueno.

Unas recomendaciones musicales: Incubus - Love hurts, Shinedown - Second chance y The airbone toxic event - Sometime around midnight. Si, a mi también me gusta la música, y no de banda, bueno, algunas, incluso hasta la tambora. Trato de ser universal y, ji, paciente.

And after all, you're my wonderwall...

1 comentario:

DÆMOИ dijo...

In Heaven, Everything Is Fine. You've Got Your Good Things, And I've Got Mine

Pusiste la única canción de Oasis que me gusta, raro, el sábado estaba viendo Snatch...